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Relato: Memorias Infantiles


 


Relato: Memorias Infantiles

  

Memorias Infantiles


Autor: Incestuosa




POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO



Cap. I


Siempre me he sentido tentada a escribir las memorias de mi
infancia, pues son muchísimas vivencias las que tengo que contar, aunque
confieso que algún tipo de barrera sicológica me había impedido hacerlo hasta
ahora. No obstante y al comprobar que existen personas que se han atrevido a
contar las suyas por medio de relatos sean fantasiosas o no, ahora que ya soy
mayor me veo animada a escribir las mías, aunque en mi caso particular no sea
otra cosa que la pura verdad.



Mi nombre es Iliana (en casa siempre me llamaron Ilianita), y
viví de pequeña en una aldea de pescadores, que era un bello pueblito donde
corría un río que proveía el sustento para la mayoría de los habitantes. Nuestra
familia se conformaba sólo de mi padre y cuatro hermanos, ya que mi madre había
fallecido cuando yo tenía un año de edad. Tenía dos hermanos varones y dos
hermanas, de los cuales yo era la menor. Quiero empezar mi relato recordando mis
primeras experiencias sexuales cuando contaba yo con diez años de edad o quizás
un poco menos. Como vivíamos en una casita con espacios limitados, había
solamente tres cuartos; uno lo ocupaba mi padre, el otro mis dos hermanos, que
tenían en ese entonces dieciséis y catorce años, y yo y mi hermana habitábamos
el último y dormíamos en la misma cama. Mi hermana Sandra andaba por los doce
años y en ese tiempo yo había descubierto en ella ciertas prácticas relacionadas
con el sexo, y por la manera oculta en que ella lo hacía me había provocado una
suerte de inquietudes desconocidas para mi temprana edad, aunque debo decir que
siempre fui una niña bastante despierta para todo.



La primera vez que me di cuenta de su extraño comportamiento
fue cierta tarde en que me hallaba jugando con ella por el patio, y estando
solamente en casa nosotras dos con mi padre, pues mis hermanos en ese momento
andaban jugando con sus amigos por el vecindario, escuché que papá llamaba a
Sandra desde el interior de la casa. Al principio no presté la menor atención a
eso, ya que era cosa normal y cotidiana que papito nos hablara para algo. Pero
lo que sí despertó mi curiosidad de niña, sin embargo, fue ver que Sandrita
acudía rápidamente hasta la habitación de papito y después de entrar cerró la
puerta, pues desde donde me encontraba ubicada podía ver hacia adentro
claramente. Atraída por un extraño sexto sentido que desde niña he tenido, pensé
en seguida en la forma en que podía ver lo que sucedía. Me di a buscar la manera
de asomarme sin que ellos me vieran, ya que sabía que si mi padre se daba cuenta
me regañaría. No encontrando resquicio alguno por donde escudriñar a través de
las paredes, se me ocurrió de pronto acercarme a una de las ventanas y, poniendo
unos baldosas de cemento que había en el patio me subí a ellas quedando sólo la
parte de mis ojos pegados al marco inferior, de modo que ellos no podían verme
ya que la cortina me ocultaba perfectamente. Silenciosamente hice a un ladito la
cortinilla y pude ver perfectamente hacia el interior. Mi padre se encontraba
sentado en el borde de la cama y Sandrita estaba de pie frente a él. Mi padre le
preguntó:


-¿Dónde está Ilianita, Sandy...?


-Está allá afuera, papi....en el patio...


-¿Estabas jugando con ella?


-Si.


-¿Crees que si hacemos la tarea ahora venga a buscarte?....


-No lo creo....ella se entretiene solita....


-Bien Sandrita...dime....te gustaría que te ayudara a hacer
tu tarea como lo hicimos el otro día?


-Si...papi...si tú quieres....todavía no la he hecho...


-Está bien, Sandrita....pero primero haz lo que te digo...


-Ajá...qué cosa?


-Ve con Ilianita y dile que se vaya a jugar hasta el fondo
del patio.... y que no venga para la casa porque tú vas a hacer la tarea de tu
escuela.... dile que más al ratito irás a jugar con ella...pero que te espere
allá....


-Si papi...


Al escuchar aquella conversación rápidamente me alejé del
lugar rumbo al fondo del patio y fingí dedicarme al juego. Momentos después
llegó Sandrita hasta mí y me dijo:


-Ilianita...ya no podré seguir jugando contigo, porque ahora
voy a hacer mi tarea....mira, anda vete hasta el fondo del patio y espérame
allí; pero no vengas para la casa porque necesito concentrarme, está bien?


-Si Sandrita.... yo te esperaré hasta que acabes....oye, pero
no te demores mucho, eh?


-No Ilianita... me apuraré a hacerla....bueno....nos vemos al
ratito si...?


-Si....aquí te esperaré.


Segura de haber cumplido con la encomienda de convencerme,
observé a Sandrita regresar corriendo con una sonrisa en sus labios hacia el
interior de la casa, pudiendo ver como se le subía su faldita cortita con el
movimiento mientras trotaba, descubriendo y mostrando sin saber sus pantaletitas
blancas, mientras que yo, presa de una emoción desconocida, esperé por algunos
minutos para después dirigirme nuevamente hasta mi escalerita prefabricada. Una
vez colocada en posición y con mis ojitos chispeantes cubiertos por la tela de
la cortina, me dispuse a contemplar los sucesos que ahora narraré:


-¿Hablaste con Ilianita, Sandy? –le preguntó mi padre-


-Si papi....se quedará en fondo del patio jugando....allí me
esperará hasta que termine...


-Muy bien...¿Trajiste tu mochila con tus libros y cuadernos?


-Si papi, aquí están....


-Muy bien.... pues saca tus cuadernos de tareas.....


-Si....una es de historia y otra de geografía....


-Humm...a ver... primero haremos la de historia, Sandrita.


-Si papito.


Mientras hablaban y en tanto Sandy se ocupaba en sacar los
libros y cuadernos de su valija, observé como mi papito, con movimientos que
trataba de ocultar y como tembloroso de sus manos, se bajaba el cierre de su
pantalón dejando al descubierto y frente a mis ojos su verga a medio parar, la
cual comenzó a tallar suavemente prodigándole masajes con una de sus manos, en
tanto que con la otra trataba de cubrirse un poco para que Sandrita no viera lo
que hacía. Tomó algunos cuadernos como para taparse su miembro ya erguido al
tiempo que le decía a mi hermanita:


-Ven a sentarte, Sandrita....anda...siéntate donde siempre...


-Si papi...


Sandrita puso sus libros sobre la cama a un lado de donde
estaba sentado mi papi, y enseguida se colocó de espaldas para subirse sobre sus
piernas. Casi de inmediato y antes de sentarla sobre sí, papito le levantó su
faldita por la parte de abajo sin que ella lo notara, a fin de que solo quedaran
las pantaletitas de mi hermanita sobre su verga pelada y de fuera. Se la sentó
encima de él y luego la abrazó por la cintura, de modo que su pene bien duro
quedó debajo de las nalguitas de Sandrita, separada únicamente por la telita de
la braga.


-A ver...a ver, Sandrita...empieza a decirme lo que te
dejaron de tarea...


-Ay si papi....mira, el tema es sobre la segunda guerra
mundial...sabes algo de eso?...


-¿La segunda guerra mundial?....mmmmm...a ver...qué es lo que
dice la primer pregunta?


-En qué fecha comenzó?....


-Ohhhh.....no sé la fecha, mi hija.....


-No la sabes, papi?.....


-No, Sandy...pero abre tu libro y busca en el tema que vieron
hoy en la escuela...de seguro allí debe de estar la respuesta...


Mientras Sandrita abría su libro y se daba a la búsqueda de
aquel dato, mi papi comenzó a moverla muy lentamente sobre sus piernas, ya
inclinándola hacia delante, ya moviéndola suavemente hacia atrás y hacia los
lados, de manera que yo podía imaginarme, sorprendida por lo que estaba viendo,
cómo su falo endurecido se refregaba debajo del calzoncito de mi hermanita,
frotándolo hasta por en medio de sus piernitas. Pero lo que más me llamaba la
atención era la actitud de Sandra, a quien por lo visto le encantaba ese
jueguito con papi, pues como si nada sucediera se balanceaba lenta pero
rítmicamente sobre las piernas de papá, seguramente disfrutando también de aquel
momento de íntima y cómplice calentura. Desde mi escondite, yo podía sentir como
la sangre se agolpaba en mi rostro y en mi pecho, y mi corazón latía con una
rapidez que nunca había sentido, pensando en lo que mi hermana Sandrita estaría
sintiendo en aquel momento montada sobre la verga parada de papito.



Así estuvieron en medio de aquella tertulia y jugueteos de
complicidad por largo rato. Papá haciendo las preguntas y mi hermanita buscando
entre sus libros y escribiendo las respuestas en su cuaderno, hasta que un rato
después sucedió lo inevitable. En un momento dado y habiendo Sandrita cabalgado
a sus anchas sobre aquel caballo desbocado que sobresalía endurecido entre las
piernas de mi papi y entre las de Sandy, moviéndose ambos de un lado para otro
sin detenerse ni un instante, papito derramó su abundante semen debajo de la
pantaletita de mi hermana mojándole todas sus nalguitas y sus piernas y
llenándole de todo aquel líquido blanco y transparente que se fue escurriendo
poco a poco hasta debajo de sus rodillas.


Una vez que papi hubo acabado de gozarla, le dijo a Sandy:


-Ya.....ya, mi hija...ya te puedes bajar.....


-Ya terminamos papito....?....por qué tan pronto...?


-Por hoy ya terminamos, mi hijita.....pero mañana, si te
dejan tarea, lo haremos de nuevo.


-Ay si, papito....de verdad lo haremos de nuevo?


-¿Te gusta hacer la tarea conmigo, Sandrita?....


-Ay si ...me gusta mucho....me gusta que me subas en tus
piernas, papi...


-Bien, Sandy....a mi también me gusta mucho....ahora ven aquí
que te voy a limpiar, porque creo que me oriné y te mojé toda sin darme cuenta.


-A poco te orinaste otra vez, papito....?


-Si, Sandrita...siempre me dan ganas de orinar cuando hacemos
la tarea.....


-Ay si papi...ya lo sé....siempre me doy cuenta cómo me mojas
sobre las pantaletas las nalguitas y las piernas....


-Si...es que no puedo evitarlo, mi hija...pero bueno, ven que
te secaré el orín de donde estás mojada.


Tomando la sábana de su cama, mi papito comenzó a limpiarle a
Sandrita debajo de su faldita y detrás de su calzoncito, el cual pude ver que
estaba totalmente empapado de leche, y también le limpió las piernitas y las
rodillas. Luego le dijo a Sandra que guardara sus cosas en la mochila, mientras
que él, poniéndose de espaldas a ella, comenzó también a limpiarse la lechita
del pantalón y de su verga embarrada y semi flácida. Yo pude darme cuenta
claramente que ahora su pito ya no estaba tan duro como cuando empezó a jugar
con mi hermanita.


Entonces papito le dijo a Sandra:


-Anda ve a guardar tus cosas...y luego te vas a jugar con
Ilianita...no vaya a ser que le dé por venir acá.


-Si papito...pero mañana me ayudarás otra vez con mi
tarea?....


-Si, linda....claro que sí....pero anda...sal ya al patio...


Al escuchar eso, yo me bajé rápidamente de las baldosas y me
fui corriendo hasta el fondo del patio para esperar a Sandy. Minutos más tarde
llegó ella como si nada, y nos pusimos a jugar de nuevo. Pero aquella escena,
totalmente desconocida para mi, despertó en mi mente un deseo anhelante y febril
así como una sensación irresistible de averiguar cómo y por qué hacían ellos
todo eso a escondidas de mí, aunque a decir verdad y con mis casi diez años de
edad yo ya me imaginaba de lo que se trataba. Pero lo que no sabía era que muy
pronto iba yo a aprender también muchas cosas que ahora estaban ocultas de mi
conocimiento y que poco a poco les iré relatando.



Después de haber observado por primera vez a mi papi con
Sandrita yo quería saber que era aquel líquido blanco y espeso que papito había
derramado sobre el calzoncito y las piernitas de mi hermanita. Así que mientras
jugábamos y cuando Sandra se agachaba para tomar alguna de nuestras muñecas, yo
me le quedaba mirando fijamente a la parte trasera de su culito pudiendo
observar que aún tenía la telita de sus braguitas bastante mojadas y como
almidonadas. Ella, por supuesto, jamás me contaba nada de eso que hacía con
papá, pues para ella era como un juego oculto, secreto y egoísta, del cual hasta
ahora yo no participaba en lo absoluto, tal vez porque me consideraban la menor
de la casa, aunque no se imaginaban lo despierta que yo era para todas esas
cosas, y que de ahora en adelante trataría de espiarlos para saber y aprender
todo lo que hacían. Como teníamos por costumbre bañarnos siempre por la noche, y
decidida a saber por lo menos como sería el orín que papi le había echado en el
calzoncito, urdí un plan y aproveché para meterme primero a la regadera, y una
vez que salí, esperé pacientemente a que Sandrita se duchara. Cuando ella
terminó de bañarse, se cambió de ropa y puso como siempre sus pantaletitas y su
vestidito usado dentro del depósito de plástico que teníamos en nuestro cuarto
para la ropa sucia. Esperé a que ella se durmiera, lo cual hizo al poco rato,
mientras que yo permanecía con los ojos cerrados pero bien despierta esperando
mi oportunidad. Una vez que estuve segura de que Sandy dormía plácidamente, me
levanté sigilosamente y me dirigí al cesto de ropa, cogiendo la pantaletita que
mi hermana había usado durante el día y me dirigí al cuarto de baño, donde me
encerré por dentro.


Sentada en el inodoro y con la luz encendida me puse a buscar
sobre aquella prenda íntima los restos de aquel orín blancuzco y espeso que
papito había eyaculado por la tarde, y no tardé en descubrir que toda la parte
trasera del calzón se encontraba húmedo aún del líquido vertido. Toqué aquella
parte cubierta de humedad y la llevé hasta mi nariz con el fin de olerla,
dándome cuenta que despedía un aroma diferente, desconocido por mi hasta ahora,
y que no olía a orín sino a otra cosa que no conocía, y excitada por aquel
momento sublime, me la llevé hasta mi boca y comencé a chupar esa parte mojada
que tanto me había atraído. Allí permanecí por largo raro degustando con mi
lengua los sabores desconocidos de la leche semi seca en tanto mis manos bajaban
hasta el interior de mis muslos buscando aquel lugar secreto que en silencio me
pedía ser tocado. Metí mis dedos bajo la braga y me di a hurgar sobre los
plieguecillos de mis labios vulvares aún sin pelos, teniendo que meter la yema
de mi dedito mayor en la breve hendidura de mi chochito. Sin sacar la pantaleta
de mi boca seguí chupando la tela en esa parte humedecida de leche hasta que
sentí recorrer sobre mi piel un calor tan intenso y vibrante que hizo que me
orinara allí mismo donde estaba sentada. Esa fue mi primera experiencia a solas.
Ese fue mi primer despertar a las sensaciones exquisitas del sexo en solitario,
cuyas delirantes e increíbles experiencias corporales me llevarían a la práctica
de una serie de cuestiones íntimas que cambiarían mi vida para siempre.



Al día siguiente ya no pude estar tranquila, y solamente
esperaba el momento en que mi papi llamara a Sandy para hacer la tarea. A media
tarde y como siempre, nos hallábamos las dos jugando en el patio cuando mi
papito volvió a llamar a mi hermana. De inmediato me puse en guardia esperando
el momento apropiado para actuar como el día anterior. Debido a que ya conocía
parte del jueguito preferí quedarme en el patio simulando jugar solita, pues yo
sabía que Sandy pronto volvería con la noticia de costumbre. Minutos después
regresó y me dijo:


-Ilianita...¿Me esperas un ratito mientras me voy a hacer mi
tarea?...


-Si...claro... –le respondí-


-Muy bien...pero quédate aquí y no vayas a la casa para
nada...ya sabes que necesito concentrarme y a papá no le gusta que me
interrumpas...


-Si, Sandy...aquí te esperaré...


Convencida de que por ningún motivo iría yo hacia la casa,
Sandy se fue casi corriendo. Esperé con prudencia por algunos minutos hasta que
me fui hacia las baldosas que seguían puestas en el mismo lugar. Rápida pero
silenciosamente me subí sobre ellas y fisgonée por la ventana. Sólo que esta vez
sentía que un hilillo de humedad se desbordaba ya por las comisuras de mis
labios vaginales y un intenso cosquilleo me recorría la pelvis. De nueva cuenta
se repetía aquel sublime momento que tanto mi papi como mi hermanita me
regalaban sin saberlo. Escuché cuando mi padre como siempre, tratando de
asegurarse de mi lejanía le dijo a Sandy:


-Sandrita....se quedó Ilianita jugando en el patio?....


-Si, papi....allá estará hasta que yo termine la tarea....


-Muy bien, linda....ahora dime...qué tarea te dejaron hoy?...


-Es algo de matemáticas...


-Oh...no puede ser....allí sí que no doy una, linda...


-Ya lo sé papito...pero yo la haré sentadita en tus
piernas...


-Está bien...anda, saca ya tu libro y tu cuaderno....


-Si...


Sandrita volteó la mochila y echó todo su contenido sobre la
cama. Cuando se puso a buscar el libro de matemáticas mi papi, muy
disimuladamente, se fue bajando la cremallera del pantalón hasta que sacó el
pedazo de pito medio parado. Tomó un libro y trató de cubrirse con él, al tiempo
que con una de sus manos se frotaba el pito, el cual se le fue poniendo más duro
a medida que lo sobaba. En ese momento Sandy le dijo:


-Ya papito...ya encontré todo...


-¿Ya?...bien, Sandy...ahora ven y siéntate en mis piernas...


Mi hermanita se puso de espaldas a él y mi papi, en ese justo
momento, le levantó la faldita de manera que el parado pene quedase debajo de su
prenda interior. Sandy se fue dejando caer sobre aquel falo enhiesto comenzando
ambos enseguida el delicioso y cómplice galopar de sus cuerpos, que los dos
trataban de ocultar bajo el supuesto de estar haciendo la tarea. Sin duda alguna
mi hermana sabía y por supuesto sentía el pito de mi padre resbalar debajo de
sus nalgas cubiertas por la pantaleta. Pero lo que más admiración me causaba era
ver a Sandrita montada sobre la escopeta parada al tiempo que movía su grupa con
una frecuencia inusual que acreditaba el gozo que el pito parado le producía. Se
mantuvieron así por largos minutos disfrutando de aquel juego escondido que por
lo visto se había convertido en cosa cotidiana, sin duda animados por pensar que
lo hacían en secreto.



En esta ocasión y probablemente inducido por la calentura del
momento, mi papi le dijo de repente a Sandy:


-Sandrita...esta vez quiero que hagamos la tarea de otro
modo....


-Si, papito....¿Cómo quieres que la hagamos?...


-Mira...lo haremos así, linda...te haré a un ladito tu calzón
para que te sientas más cómoda...y yo también me cansaré menos de que estés
sentadita sobre mí....quieres?


-Ay papi...pero nunca habíamos hecho la tarea así, no?...


-No...ésta será la primera vez...pero ya verás que será
mejor...


-Bueno...si tú quieres...


-Si...quédate así...tú sigue escribiendo en tu cuaderno, que
yo te lo haré...


-Si....


Aquel inesperado pedimento por parte de mi padre me dejó
perpleja, de modo que abrí los ojos lo más que pude para no perderme de nada. Ví
que mi papi empezó a maniobrar debajo de las nalgas de Sandy haciendo a un lado
la tela de su pantaletita mientras se esforzaba por acomodar su parado pito
entre los pliegues de la braga. Una vez que logró meter su verga debajo de la
tela volvió a sentarla sobre sí, retomando nuevamente el rítmico movimiento de
sus piernas hacia arriba y hacia abajo, y también hacia los lados. Quise
observar el rostro de mi hermanita notando que se hallaba encendido de pasión en
tanto adoptaba una actitud cooperativa moviéndose ella también para adelante y
para atrás, en un singular accionar que me provocaba una inundación entre mis
muslos. No deseando dejar pasar el sublime momento me di a tocar de nuevo la
rajita metiendo uno de mis dedos en la mojada hendidura, frotándomela con
delirio sin dejar de mirar lo que ellos hacían. Sin pronunciar palabras los dos
seguían totalmente perdidos y abandonados en su genial práctica secreta,
mientras yo no perdía detalle del increíble espectáculo incestuoso. Llegó un
momento en que mi papi, quizás enardecido por la brama, le susurró a Sandy:


-Sandrita...levántate un poquito...hazte más hacia arriba....


Mi hermanita obedeció la petición con rapidez y levantó su
culito lo más que pudo al tiempo que mi papi le volvía a decir:


-Así...quédate un momentito así....yo te digo cuando te
vuelvas a sentar....


No sé si sería un susurro o si un gemido, pero eso fue lo que
escuché salir de la garganta de Sandrita, quien movía la cabeza en señal
afirmativa. Pronto mi papi se dio a realizar una maniobra muy distinta a la que
anteriormente había hecho, pues tomando su parada verga con una de sus manos la
fue sacando de la prisión de tela de la braga de mi hermana y con la otra le
hizo a un lado la pantaleta para dejar al descubierto el ansioso tesoro oculto
de Sandrita. Cuando su imberbe conchita estuvo a disposición del falo de mi
padre, éste le acomodó la punta del glande en la entradita de su cueva, para
enseguida decirle:


-Ya, Sandrita...ya te puedes ir sentando...pero hazlo
despacio...poquito a poquito...


-Si...si...


La cachonda de Sandra, ahora con los ojos cerrados por el
placer, fue bajando su culo sobre el pito endurecido al tiempo que mi papi le
agarraba las nalgas con la intención de detener el impulso del peso de su
cuerpo. Vi cuando la punta del rojo tolete se perdió dentro de la cavidad de mi
hermanita, quien de seguro no se atrevía a gritar del dolor, pero sí acusaba el
efecto de la intrusión del pito dentro de su chochito enardecido haciendo gestos
inocultables de que el pedazo de carne le molestaba. No obstante mi papi no cejó
en su empeñoso accionar y continuó en su deliciosa tarea, introduciendo un
pedacito de verga en la rajita de mi hermana. Fue en ese instante cuando él se
desbordó en ríos de semen caliente que se derramaron con furia en el conducto
frontal de Sandy, mientras una gran cantidad de leche fue a parar sobre las
sábanas. Cuando hubo terminado de venirse mi papi le dijo:


-Ya, Sandrita...ya acabé de orinarme....


-Oh, papi....yo creí que querías que me sentara otro poquito
más fuerte...


-Si, linda...yo quiero eso...pero tiene que ser poco a
poco...si no te dolerá...


-Ay sí...si de verdad me dolió...


-¿Te dolió mucho?


-Un poquito...pero me aguanté...


-Así está bien...ya verás que poco a poco irá entrando
más...y después ya no sentirás dolor...


-No papi?


-No...pero tiene que ser así como te digo...


-Humm....bueno...entonces ya guardo mis cosas?


-Si linda...guarda tus libros...pero antes nos limpiaremos...


Mi padre se guardó la verga con rapidez, como si no quisiera
que Sandra se la viera. Luego se puso a limpiar a mi hermana con la sábana de la
cama, hasta que le dijo.


-Ahora, acomódate bien tu calzoncito....y vete a jugar con
Iliana...no quiero que sospeche nada...


-Si, papi....pero me lo harás otra vez mañana?


-Si, linda...claro que sí...pero ya sabes...ni una palabra a
nadie...


-Si...


Me bajé de las baldosas y me retiré corriendo hacia el
interior del patio. Cuando mi hermana llegó le pregunté:


-Ya terminaste, Sandy?


-Si, Iliana...ya acabé...


-Ay qué bueno...así podremos jugar un ratito...


-Si...anda, vamos a jugar.


De nuevo me di a observar a mi hermana cuando se agachaba,
advirtiendo que su calzón se hallaba todo mojado de leche.



Tan enardecida de deseo me encontraba que no pude evitar
repetir aquella misma noche lo que había hecho la vez anterior, y cuando la vi
dormida saqué su pantaleta del depósito de ropa sucia y me encerré en el baño,
volviendo a gozarme con las humedades y los olores de su prenda íntima, la cual
chupé y saborée por largos e interminables minutos que hicieron las delicias de
mi conchita, la que dedée con inusitada intensidad. Por segunda vez descubrí mi
sexualidad a solas dándome cuenta que todo aquel juego oculto entre mi hermanita
y mi padre me causaba una excitación tan fenomenal que ya esperaba con ansiedad
la llegada del día siguiente para volver a ser testiga de sus juegos secretos. Y
si he de ser sincera debo confesar que en mi interior yo deseaba que papito me
hiciera algún día lo mismo que le hacía a ella, por lo cual en mi calenturienta
mente comenzaron a forjarse los primeros escenarios calientes de mi vida,
pensando en lo que se sentiría jugar de la misma manera con mi padre siendo yo
la protagonista.



Al otro día no podía soportar el ardor entre mis piernas que
se manifestaba puntualmente en forma de humedad; de aquella desconocida humedad
que inundaba mi virginal chochito, esperando el momento en que ellos se
apartaran a hacer la tarea. Cuando llegó el momento en que mi padre llamó a
Sandra, yo sentía un nudo en la garganta a causa del intenso deseo que me
quemaba por dentro. Esperé con impaciencia el momento de actuar, hasta que al
fin ella regresó y me dijo:


-Ya sabes Ilianita...me iré un ratito a hacer la tarea...así
que espérame aquí...


-Si, claro... –le contesté tratando de ocultar mis ansias-


Mi hermana se retiró con rapidez hacia el interior de la casa
mientras yo actuaba de la misma forma en dirección hacia mi lugar favorito. Con
las piernas temblorosas y el corazón amenazando con salírseme del pecho me subí
a las baldosas y me dispuse a contemplar por tercera ocasión las peripecias
sexuales que ambos sin saberlo me ofrecían. Estaba casi segura de que esta vez
las cosas tendrían que ser diferentes, pues en muy pocos días el avance de mi
papito sobre el chochito de mi hermana había sido bastante significativo. Me di
cuenta de que los dos estaban más que dispuestos, pues los libros ya se hallaban
depositados sobre la cama y mi padre se estaba sacando su pito medio endurecido
del pantalón. Sandra, mientras tanto, hacía como que buscaba en el cuaderno los
apuntes del día para aparentar un trabajo escolar que estaba muy lejos de ser
tan didáctico, a no ser que se piense que el aprendizaje de las cosas se
manifiesta de muy diversas maneras. Mas me daba cuenta de que no solamente
Sandrita estaba siendo enseñada en esas lides, sino que también yo, aunque
oculta de ellos, aprendía con rapidez de los goces secretos del sexo incestuoso.
Apreciaba tanto esos momentos tan sublimes e intensos que ya mi conchita
rezumaba lechita por todos lados. Oí cuando mi padre le dijo a Sandra:


-Qué tarea te dejaron hoy, linda?


-Es de Civismo, papi...


-Ah sí?...pues no soy tan ducho en esa materia...así que
tendrás que hacerla solita, Sandy...


-Si, papi...tú dime cuando quieras que me siente en tus
piernas a hacerla...


-Espera un momento....ahora te digo...


Papá blandía el trozo de carne parada con sus manos en tanto
Sandra permanecía de pie de espaldas a él sin siquiera voltear para nada. Tal
parece que aquella forma de jugar le agradaba demasiado a los dos, pues ninguno
trataba de cambiar la etapa inicial del jueguito sucio que con tanto ardor
practicaban. Una vez que él estuvo listo le dijo a Sandra:


-Ya, Sandrita...ya te puedes sentar sobre mí....


Mi hermanita no se hizo esperar y se acomodó presta para
subirse sobre las piernas de él. En ese instante mi papi le levantó la falda y
le hizo a un lado la braga mientras el culito de Sandy se depositaba suavemente
sobre la tranca parada. Sólo que ahora mi papi le acomodó la cabeza de la verga
en la entrada del conejito al tiempo que la iba deteniendo con sus manos puestas
sobre la cintura. Ella fue bajándose con suavidad al sentir la punta caliente en
la puertecilla sonrosada, sobre la cual podía admirarse una breve y suave
pelusilla negra que antes no le había visto. Papá se le quedaba mirando al
chochito con una ansiedad desconocida, lo que seguramente le causaba una brama
incomparable. Cuando consideró que era el momento de meterle la cabeza de la
verga, la fue soltando con lentitud al tiempo que Sandy iba cayendo sobre la
daga del deseo, la cual se fue hundiendo poquito a poco en el interior de su
cuevita imberbe. Yo, mientras tanto, ya me estaba tocando mi cuquita metiendo
uno de mis dedos entre los labios mojados.



La verdad es que la tarea escolar estaba completamente
olvidada en esos momentos tan sublimes, pues mi hermana Sandra mantenía los ojos
a medio cerrar disfrutando con intensidad del caliente momento mientras mi papi
la empujaba hacia abajo con lentitud hundiéndolo poco a poco la endurecida verga
que ahora admiraba más parada que nunca. Fue por ello que mi hermana, al
sentirse atravesada con la mitad del grueso pito adentro, no pudo ocultar lanzar
un quejido de dolor al tiempo que le decía a papá:


-Ay, papi....me duele....me duele mucho...


Mi padre, haciendo caso omiso de sus quejas, continuó
hundiendo su pedazo de verga dentro de su hendidura, obnubilado y perdido por el
deseo que experimentaba en esos momentos. Mi hermanita Sandra comenzó a gritar
con fuerza mientras mi papi le ponía una mano sobre la boca, temiendo quizás que
yo la escuchase. Desde donde me encontraba podía ver claramente como las
lágrimas comenzaron a salir de los ojos de mi hermana, quien a leguas acusaba el
impacto de aquella brutal primera cogida que con seguridad estaba rompiéndole el
himen y los pliegues interiores de sus entrañas. A pesar de todo, mi padre no la
soltó ni un momento, sino que comenzó a moverse con mayor violencia y velocidad,
provocando que Sandrita se quedara quieta por varios minutos mientras él, sin
darse cuenta de que ella había perdido momentáneamente el conocimiento, seguía
con su característico bombeo hasta que la verga se perdió irremisiblemente en la
gruta apretada de Sandrita. Lo cierto es que yo no esperaba aquella agresiva y
violenta maniobra por parte de papá, quien hasta donde me daba cuenta no estaba
cumpliendo la promesa que el día anterior le había hecho a mi hermana, de irle
enseñando todo eso poco a poco. Y aún hoy, habiendo transcurrido tantos años, no
puedo dejar de pensar en las motivaciones que impulsaron a mi padre a desflorar
a mi hermanita de aquella forma tan salvaje. Pero independientemente de todo, la
cosa fue que con el paso de los minutos y sin dejar de empujarle el cañón de
carne caliente a Sandrita, ella volvió en sí y como por artilugio mágico cambió
su actitud y comenzó de pronto a gozar de las acometidas de mi papi, pues la vi
moverse con ahínco y furor montada en aquel regio vergón coloreteado, hasta que
los dos empezaron a gritar de gozo manifestando de esa forma las urgencia de los
espasmos que la venida múltiple les ocasionaba.



Era la primera vez que contemplaba un orgasmo tan uniforme y
sincronizado y los efectos que este tipo de espasmos provoca en los amantes.
Tanto la gritería como los violentos movimientos de sus sudorosos cuerpos
trenzados causaron en mí sensaciones desconocidas, por lo cual tuve que
arremeter con furia sobre mi encharcada y resbalosa cuquita hundiendo lo que me
quedaba del dedo dentro del canal vulvar, hasta que sentí también un tembloroso
éxtasis que me llevó igualmente a la gloria. Habiendo acabado de venirse, mi
hermana no pudo sustraerse al deseo de tenderse sobre la cama agotada por la
agitación y el cansancio, con las faldas subidas hasta la cintura, en tanto mi
papi la contemplaba con la mirada lujuriosa de siempre, admirando sus
curvosidades que ya empezaban a moldear bellamente el cuerpecito adolescente de
Sandra. Fue en ese instante cuando él se dio cuenta de que ella estaba sangrando
del interior de sus muslos, por lo cual le comentó:


-Sandy...hay algo que tienes que saber....


-Mmm?...ah, si papito....casi me estaba quedando
dormida...hummm..qué rico....


-Te decía que tengo que decirte una cosita...


-Si, papi...dime...


-Ven...incorpórate...necesitamos limpiarte bien allá
abajito...


-Oh sí...


Mi hermana se puso de pie y bajando su vista hasta en centro
de su tesoro se dio cuenta del desastre y abriendo los ojos le preguntó a papá:


-Ay papi...qué es todo esto?


-Mira Sandy...tengo que explicarte lo que pasó...de todos
modos es algo que tenías que saber algún día... al meterte mi pipí en tu cosita
ésta se abrió más de lo debido y por eso te ha salido sangre...pero en unos días
todo volverá a estar bien, te lo aseguro...


-¿De verdad papito?...quiere decir que ya no soy virgen, no
es cierto?...


-Pues si, Sandy...así es...ahora ya no eres virgen...pero eso
no es ningún problema...al contrario, de ahora en adelante podremos hacer la
tarea sin tener que estar pensando en tu virginidad...comprendes?


-Oh sí..tienes razón...


-Qué bien que lo entiendes, linda...ahora limpiaremos muy
bien allí abajo y te irás a duchar para que quedes limpiecita de todo tu
cuerpo....


-Si papito...


Al escuchar todo aquello no me quedó ninguna duda de que
Sandrita acababa de ser rota para siempre de su conchita y que de ahora en
adelante iniciaría una nueva etapa en sus relaciones incestuosas con papá.



 


 



 


 



 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 



Cap.II




Aquel suceso que había presenciado y que culminó con el
desvirgamiento de mi hermana mayor vino a ser una especie de catalizador para
mí, ya que a partir de ese día solamente soñaba con que mi padre me hiciera lo
mismo. Mas no puedo decir si debido a mi edad o a que mi papi no se fijaba en mí
al tener a la mano a Sandra, lo cierto es que tuve que esperar pacientemente a
que las cosas se fueran dando solitas. Pero de lo que sí no tenía la menor duda
era de que todo lo que había visto que ellos hacían en oculto sembró en mi
sangre la semilla del deseo y me despertó con brusquedad a una etapa novedosa y
excitante que me hacía estar atenta a todo lo que estuviese relacionado con el
sexo, y que anteriormente no me inquietaba en lo absoluto.



Como consecuencia de ello y cuando tenía la oportunidad de
quedarme sola empecé a meterme subrepticiamente al cuarto de mis hermanos
mayores para buscar ansiosamente en la cesta de ropa sucia los calzones que
ellos se acababan de quitar. Cuando lograba hacerme de una o varias prendas
íntimas me encerraba en el cuarto de baño y allí daba rienda suelta a mis más
calientes deseos con un fervor y una lascivia incomparables. Recuerdo que fueron
muchas veces las que en solitario me deleité ampliamente oliendo las trusas de
Paco, el mayor, que andaba por los dieciséis; y también las de Luis, que a la
sazón tenía catorce. Buscaba en particular el sitio central que tiene contacto
con el pito de ellos y donde siempre aparecían unas manchas amarillentas que no
eran precisamente restos de orín. En ese tiempo tener a mi disposición y en
plena libertad una prenda interior de alguno de mis hermanos era para mí como
una especie de trofeo con un valor muy especial, por lo cual me dedicaba a
chupar esa región manchada de leche con un embeleso inconfesable, aspirando los
aromas y bebiendo los restos de la saliva mezclada con semen. Incluso había
ocasiones en que mi ardor era tan extremadamente intenso que tenía que frotarme
esa parte de la tela manchada dentro de mi rendijita mojada metiéndola y
tallándola con frenesí, con la personal creencia de que al efectuar ese
prohibido acto de fetichismo podría hacer contacto físico de manera indirecta
con el pene de ellos. Y aunque ahora sé bien que eso es algo irreal y
fantasioso, a esa edad venía a ser una realidad consumada que me proporcionaba
una brama descomunal que me hacía temblar del ardor, gozando y descargándome al
final en tremendos orgasmos que por lo menos tenían la virtud de aquietar un
poco mis ardientes deseos.



Y ahora que soy mayor, lo único que puedo deducir de todo eso
son dos cosas: Una, que siendo yo tan pequeña el caudal de fantasías venían a mi
mente a causa del despertar sexual que estaba experimentando, por lo cual
buscaba la forma de calmar mis ansias con ese tipo de actos fetichistas. La otra
es que siendo mujer y habiendo visto lo que mi papi y Sandrita hacían, en el
fondo sentía un deseo escondido hacia mis hermanos mayores sin que hubiese en
ese tiempo un reconocimiento tácito de ello. Pero fuese por la razón que fuera,
la verdad es que yo continuaba practicando esas cositas con sus prendas íntimas
y me satisfacía a mi manera alejada de toda mirada indiscreta. Por si fuera
poco, de paso seguía espiando cuando podía a papá y a Sandy, quienes por
supuesto continuaron con sus contactos incestuosos con una frecuencia mucho
mayor que antes. Quizás fue por eso que al paso de los meses pude advertir que
el cuerpo de mi hermanita se fue transformando hasta llegar a convertirse en
casi toda una mujer. Destacaban muchas cosas en ella pues Sandra era en realidad
una chica muy hermosa, pero en especial llamaban mi atención el desarrollo de
sus caderas; las dos frondosas nalgas blancas que mostraba sin pudor cuando
cogía con papá y el par de divinas tetas que sobresalían de su escote y que
amenazaban con salírseles del pecho. Desde luego que la vellosidad de su pubis
adquirió de pronto un desarrollo extraordinario, pues su región púbica comenzó a
mostrar el caminillo de abundantes pelos negros que contrastaban con la blancura
exquisita de su entrepierna.



Sentir la indiferencia de mi padre había provocando en mí un
profundo sentimiento muy semejante al abandono, lo que me motivó a voltear los
ojos hacia mis hermanos. Después de luchar mentalmente contra los fantasmas de
la moralidad que danzaban dentro de mi cabeza tomé al fin la decisión de
comenzar con un plan que me permitiera acceder a los favores de cualquiera de
los dos. De modo que cierta noche me levanté de madrugada y me metí en la
habitación de ellos. Busqué la cama de Paco con la intención de poder tocarle su
pene mientras se hallaba dormido, pero definitivamente ese día la fortuna no
estaba de mi lado. Cuando me hallaba de rodillas intentando levantar la cobija
que lo cubría, mi hermano se despertó bruscamente y me vio a su lado,
preguntándome con molestia:


-¿Qué es lo que estás haciendo, Ilianita?


-Este....nada...no estaba haciendo nada...


-Cómo que no...ya verás...esto lo tiene que saber mi padre...


-No, por favor, Paco...no se lo digas a él...


-Sí se lo diré, para que aprendas....


Salí huyendo de allí con el corazón contrito por el temor y
el miedo. Esa noche ya no pude conciliar el sueño y el alba me encontró
despierta recostada sobre mi cama. Yo no quise ni siquiera bajar a desayunar
para eludir la mirada de mi hermano mayor y la probable furia de mi padre,
sintiéndome al mismo tiempo tan avergonzada de mí misma que tuve deseos de huir
de mi casa. Pensaba en eso cuando escuché que papá entró en mi cuarto y me dijo:


-Ilianita...tú y yo tenemos que hablar...


-Sí...sí papi...


En ese instante comprendí que el condenado de Paco ya le
había contado lo sucedido. Volví a oír la voz de mi padre que me decía:


-Anda levántate y sal afuera...allá te esperaré....


-Si, papá...


El se retiró de la habitación y me salí de la cama temblando
de miedo. Cuando salí al patio mi papi me estaba esperando sentado en una silla
al fondo de la casa. Me hizo una señal para que me acercara y llegué junto a él.
De inmediato abordó el tema que tanta vergüenza me provocaba:


-Ilianita...sé que sabes por qué te he llamado aquí...


-Si...papi..creo que sí...


-Muy bien...ahora dime...¿Qué buscabas anoche en el cuarto de
los varones?


-Oh papito...yo....


-No temas…sólo tienes que decirme la verdad…¿Está bien?


-Si...si...


-Perfecto...ahora dímelo...


-Pues...este...yo...andaba buscando....


-¿Tocar a alguno de los muchachos, no es así?


Sentí el rostro caliente por la vergüenza y sólo alcancé a
mover mi cabeza en señal afirmativa. Él me espetó:


-Ahora dime por qué querías hacer eso...


-Pues es que yo...no sé...tengo cierta curiosidad....


-Sí, lo sé...y yo te entiendo, linda...pero ábrete
conmigo...así será mejor...


-Si..lo haré...


-Dime...¿Qué clase de curiosidad?


-Pues...es que yo...quería saber cómo es el pene de un
hombre...


-Oh, sí...¿Es eso no?...ya lo imaginaba, niña...


-¿Ya?...pues entonces...


-Nada...no te haré nada ni te regañaré...


Mis ojos se iluminaron de gozo sintiendo que se me quitaba un
peso de encima. Fue por eso que sintiéndome más tranquila le pregunté a papá:


-¿Entonces...no me regañarás?


-No...no lo haré...pero sólo si me prometes no volver a
hacerlo...


-Si papi...prometo no hacerlo nunca...


-Muy bien....¿Ya vez que todo era fácil?


-Si...gracias papito...gracias por entenderme...yo....


-Oh, no digas nada, linda...mejor quería hacerte una
proposición...


-Si, si, claro....dime cuál es...


-Mira, Ilianita....si tienes curiosidad por saber cómo es el
pene de un hombre, es mejor que me lo preguntes a mí...y yo te diré todo lo que
desees saber...¿Estás de acuerdo?..


-Si, papi....si...


-Muy bien...ahora dime...¿Qué quieres saber?...¿Quieres ver
un pene de cerca?...


-Pues...sí...eso quiero...¿Eso es malo, papito?...


-No, no...para nada...


-¿Entonces?...


-Hummm....está bien...yo te lo enseñaré...pero con una
condición...


-¿Cuál?


-Que no se lo cuentes a nadie...ni siquiera a Sandy...


-No lo haré...tú sabes que no lo haré...


-Si, lo sé...por eso te diré que haremos...


-Si, papi...tú dime qué es y yo haré lo que sea...


-Está bien Ilianita...escúchame...hoy por la noche, cuando tu
hermana esté dormida, irás a mi cuarto. Yo te dejaré la puerta abierta. Allí te
enseñaré todo lo que quieres saber.


-Ay gracias, papito...gracias... –le respondí dándole un beso
de agradecimiento-


-Bien...entonces así quedamos, linda...


-Si, papi....allí estaré...


-Perfecto...y ahora vámonos...no quiero que tu hermana Sandy
sospeche nada...



Durante todo el día anduve inquieta pensando en lo que
sucedería por la noche con mi padre en la soledad de su habitación. Así que
esperé con impaciencia a que llegara la hora de salirme de mi cuarto, y sólo
deseaba escuchar los ronquidos de mi hermana que me indicaran la profundidad de
su sueño. Serían tal vez como la una de la madrugada cuando salí de mi
dormitorio y me dirigí al de mi papi. Empujé la puerta y entré. Él me estaba
esperando sólo con una pequeña lamparilla encendida que alumbraba brevemente
parte de la estancia. Mi padre se hallaba acostado en su cama pero con los ojos
abiertos, y al ver que yo ingresaba en su cuarto se incorporó y me preguntó
ansioso:


-¿Está dormida tu hermana?


-Si, papi...está completamente dormida...


-Muy bien...anda ven, acércate a mí...


Yo obedecí y me senté junto a él sobre el bordecillo de la
cama. Al ver a mi padre a mi lado observé que sólo se hallaba con las trusas
puestas. Yo, por mi parte, llevaba encima mi batita de dormir, que era en
realidad una frágil prenda que utilizábamos por las noches para no sentir calor.
Mi padre inició la conversación mientras yo sentía que temblaba de todo el
cuerpo.


-Muy bien, Ilianita...ahora pregunta con confianza todo lo
que deseas saber...


-Pues son muchas cosas, papito...pero lo que más quiero saber
es cómo es el pene...qué forma tiene...y todo eso...


-Y todo eso....¿Qué significa para ti todo eso, linda?...


-Pues no sé...saber por qué se pone duro...por qué crece
tanto...


-Oh, no me digas...¿AcasohOOh


has visto alguno antes?


-No, no...claro que no...es sólo que en la escuela mis
amiguitas me han comentado que eso pasa.... –le mentí para no decirle lo que yo
había visto muchas veces cuando se cogía a Sandrita-


-Mmm...bien...muy bien...¿Y qué más?


-Pues...también quiero saber si es cierto eso que dicen mis
amiguitas....


-Y qué es lo que dicen tus amiguitas, linda?


-Pues...pues que eso se lo meten a una aquí entre las
piernitas ...


-Oh, vaya!...sí que te has enterado de algunas cosas, no?


-Pues sí papito...pero es solamente eso...


-Si, claro...entiendo...está bien...iremos por partes...¿Por
qué no me vas diciendo las cosas una por una?


-¿Una por una?....no te entiendo, papito...


-Si...lo que quiero decir es que me digas primero una
cosa...por ejemplo, lo que más quieras saber...y después la otra...y así, hasta
que tus dudas queden aclaradas...


-Ah sí...bueno...


-Dime...¿Qué quieres saber primero?


-Pues....quiero verlo...quiero conocerlo...quiero saber cómo
es...


-Bien...ahora lo verás...



Papito se sacó su cosa de adentro de su calzón y la agarró
con una de sus manos, para luego comenzar a bajarle el pellejo que le cubría el
glande. Inició en seguida una serie de movimientos de frotación sobre el tronco
de su pito que pronto le provocaron una reacción eréctil. Al ver aquel pájaro
despertar de su letargo frente a mis abiertos ojos contemplé embelesada la forma
como el falo le iba creciendo hasta quedar como si fuera un palo parado. Él me
preguntó:


-Ahora, Ilianita, obsérvalo bien...no quiero que te quede
ninguna duda...


-Si...si, papito...


Me di a mover mi cabeza alrededor del pene endurecido
admirando detalle a detalle con toda minuciosidad. En efecto, yo no quería
quedarme con la duda de saber la forma que tenía, ya que aún cuando lo había
visto cuando se lo metía hasta los huevos a Sandrita, siempre lo contemplé sólo
a la distancia. Por eso ahora que lo tenía tan cerca no iba a dejar pasar por
ningún motivo esa oportunidad de oro. Por varios minutos estuve admirando el
trozo de carne enrojecida que se movía de un lado para otro al contacto de los
tallamientos de mi papi, quien se lo pelaba una y otra vez con la finalidad de
que pudiera grabar en mi mente los contornos de aquella daga del deseo. Allí me
di cuenta por vez primera de la forma, el color y las dimensiones de un pene
masculino. Era colorado de la cabeza, lo cual atraía mi atención de un modo
especial. El glande era más grueso que el tronco y en la parte de atrás había
como una especie de frenillo de carne que lo mantenía cubierto. Vi sin embargo
que cuando mi papi jalaba el pellejito hacia abajo aparecía de pronto la bolita
rojiza, casi moreteada, de la punta. Y al jalar la capa protectora de piel hacía
que surgiera de repente la preciosa punta en forma de flecha. Pero también
parecía un corazón; tenía forma como de un corazón. Me imaginé que tenía esa
forma para poder penetrar mejor a una mujer, y no me equivocaba. El tamaño del
pene de mi papi era regular; ni muy grande ni tampoco tan pequeño. Me di cuenta
también que no era tan grueso del tronco, pero no por eso demasiado delgado. Sin
duda era un pene normal, de tamaño estándar. Ahora que soy grande sé que es más
que suficiente, pues el gozo no depende en lo absoluto del tamaño o el grosor
sino de la intensidad del momento. Continué con mi labor ocular explorando
lentamente con mis ojos aquel bicho raro que tantas ansias me causaba.



Al verlo en toda su dimensión y desde una perspectiva lateral
supuse que todo el conjunto parecía efectivamente como una flecha de carne que
apuntaba hacia lo alto. La parte del tronco era de piel oscura, casi negruzca,
pero de mucha suavidad, lo que facilita el movimiento para que la punta quede al
descubierto con sólo jalar hacia abajo. Haciendo todas estas descripciones
mentales le dije a papá:


-Ya lo vi bien, papi...ahora quiero saber por qué se pone
duro...


-Oh eso...pues mira, linda...el pene se pone duro cuando se
le frota; cuando se le talla; y también cuando un hombre está excitado....


-¿Excitado?...qué es eso, papi?


-Pues verás...un hombre puede excitarse, o en otras palabras
calentarse, de muchas maneras. La primera puede ser mediante la frotación o
estimulación manual que te digo, pero también se pone duro cuando uno ve a
alguna mujer de cierta forma....


-¿Cuándo ves a una mujer?...


-Si...exacto...pero no como tú piensas...te explicaré...por
ejemplo, cuando uno le ve las piernas desnudas a una mujer eso siempre es motivo
de excitación....también cuando uno ve sus muslos, sus pantaletas, o cuando
admira su desnudez...comprendes?


-Oh, sí...ya voy entendiendo...y entonces se endurece, no?


-Así es...al principio comienza a endurecerse un poquito, y
gradualmente se va poniendo más duro hasta que alcanza esta forma que estás
viendo ahora... –me dijo cacheteando su tensado pito con las manos-


-Si...ya veo...por eso crece tanto, verdad?


-Si...por eso crece todo lo que tiene que crecer....y
adquiere al mismo tiempo una dureza tremenda para que pueda penetrar en el
hoyito de la mujer...


-Entonces si está aguadito no puede entrar, no?


-Así es...tiene que ponerse duro duro...


-Si...entiendo...¿Y por qué se lo meten a las mujeres entre
las piernas?...


-Mmmm...vaya que eres curiosa, Ilianita...pero te lo
diré...esa es la forma como cohabitan un hombre y una mujer...


-¿Qué es cohabitar, papi?...


-Cohabitar es tener relaciones sexuales...penetrar a una
mujer...en otras palabras, cogérsela...


-Ah sí...eso me dijeron mis amiguitas...


-Exactamente...y es así como ellas dicen...


-Y así se hacen los bebés, no papi?


-Si, linda...así se hacen los bebés...y eso es una
consecuencia de la penetración del pene en la vagina de una mujer....


-Si...comprendo...pero cómo es que se hace un bebé?


-Mira Ilianita...ese es otro tema...cuando un hombre le mete
su pene a una mujer, al final le sale una lechita que se llama semen...esa es
una mezcla blancuzca y espesa que contiene una gran cantidad de
espermatozoides....esos son los que llevan la información genética para que un
bebé se forme dentro del vientre de una mujer....claro, siempre que ésta tenga
la edad suficiente para procrear.


-Oh si....me imagino que debe tener más de quince años, no es
así?


-Pues más o menos...aunque a veces pueden embarazarse
antes...eso depende de muchos otros factores...como por ejemplo la regla...


-¿La regla?...qué es eso?


-No te lo ha dicho tu hermana Sandy?


-No papito...ella nunca me dice nada....


-Nunca platican ustedes dos de esas cosas?


-No...jamás lo hacemos...


-Mmmm...ya veo que Sandy es demasiado discreta...pues bien, a
las mujeres le llega una edad en que comienzan a reglar...eso se llama
menstruación y es un ciclo hormonal muy propio de las mujeres...cuando lo hacen
entonces ovulan y cuando un espermatozoide entra en el óvulo se forma el bebé...


-Si...ya voy entendiendo...pero entonces quiere decir que si
yo no reglo no puedo tener un bebé...verdad?...


-Claro que no, linda...tú, a tu edad aún no menstrúas...pero
cuando comiences a hacerlo ya estarás apta para procrear...


-¿Quiere decir que Sandy ya podría ser mamá?


-Si, claro...y ella ya debe saberlo...por eso tiene que
cuidarse mucho...


-Pero para tener un bebé es necesario que la peneren y le
echen el semen adentro, no?


-Si, así es...pero debes saber que hay varias formas de
impedirlo...


-¿Si?...¿Cómo cuales?


-Pues una de ellas es eyacular el semen fuera de la
vagina...otra es usar píldoras especiales para ello...y una tercera es utilizar
condón...


-Si...mis amiguitas me han hablado ya de eso...


-Qué bien que lo han hecho...así ya sabes cómo podrás
protegerte en el futuro...


-Si...entonces papito, si tú me metieras tu pene en mi
cuquita y me echas tu lechita adentro, yo no podría embarazarme ahora, no?


-Efectivamente...no podrías porque aún estás pequeña...y no
reglas...


-Si..entiendo...


-Muy bien, linda... qué más quieres saber?


-Ay papito...aún tengo algunas otras dudas...


-Pues dímelas...anda...


-¿Qué es tener un orgasmo?


-Ah...eso es otra cosa...mira linda, las relaciones sexuales
son muy placenteras...y justamente la culminación de un contacto de esa
naturaleza trae consigo una gratificación...ésta gratificación que te digo es el
gozo, el placer, lo que hace bonito el contacto y la penetración...a ese
conjunto de sensaciones se le llama orgasmo. Cuando una mujer tiene un orgasmo
experimenta ciertas sensaciones muy intensas que le hacen sentir mucho
deleite...mucho placer...es algo extraordinario...


-Oh, ya veo....¿Y cuando un hombre tiene un orgasmo, papito?


-Pues es igual...pero hay una diferencia...


-¿Una diferencia?...y cuál es, papi?


-Te explicaré...una mujer puede tener un orgasmo y éste se
reflejará solamente en sus sentidos, en un aumento del placer, en un gozo muy
intenso....


-¿Y el hombre?


-En el hombre es diferente...aparte del placer y el gozo que
te digo, derrama ese líquido que te comenté que se llama semen...algunos lo
conocen como lechita...


-Oh...eso sí que no lo sabía...


-Lo sé, linda...lo sé...


-Y de dónde sale el semen?...


-Mira...ves estas bolitas que tengo aquí abajo?


-Si...


-Se llaman huevos...otros le dicen testículos...allí adentro,
por medio de unas glándulas especiales se forma el líquido ese que es la
lechita...así, cuando llega el orgasmo, el hombre echa afuera el semen por el
hoyito del pene que ves en la puntita...


-Oh...que maravilla....ay papi...a mi me gustaría tener un
orgasmo...


-Mmm...sí...creo entenderte...y déjame decirte que es algo
normal que desees eso, linda...


-¿Si?....ay papi...¿Te puedo pedir algo?


-Por supuesto, linda...con toda confianza...en eso
quedamos...


-Lo sé...¿Podrías mostrarme ahora para ver cómo es cuando
tienes un orgasmo?....


-Oh, Ilianita...¿En verdad quieres ver eso?...¿Quieres
conocer el semen de cerca?...


-Si...si....yo quiero verlo...quiero saber...y tú dijiste que
me aclararías todas las dudas que yo tuviera...


-Mmm...es cierto...yo te lo prometí...muy bien, linda....
haremos lo siguiente...


-Si...tú dime...


-Mira...para poder tener un orgasmo en este momento necesito
excitarme...recuerdas?...necesito tener alguna cosa que me caliente...que me
cause excitación...


-Oh si, papi...pero tú dime qué es lo que hay que hacer para
que lo tengas...


-Mmmm...pues no sé…necesitaría ver a alguien desnuda...tal
vez tocarle su cuquita...meterle el dedito...chuparle su conejito...todo eso
puede ser causal de un orgasmo...


-¿Sólo eso?....¿No existen otras formas?...


-Pues si... claro que sí....por ejemplo una penetración...o
una chupeteada...


-¿Una chupeteada?...no comprendo...


-Si linda...una chupeteada...y eso es algo que no te he
explicado...


-Pues explícamelo de una vez..


-Una chupeteada es meterse el pene dentro de la boca y
succionarlo un largo rato hasta que el semen sale de adentro y se derrama....


-Oh..no lo sabía...¿Y se derrama dentro de la boca?...


-Pues eso depende...hay mujeres a las que les gusta mucho
beberse la lechita...hay otras que solo lo chupan como si fuera una paletita de
dulce...y cuando el semen va a salir se lo sacan de la boca para que la leche se
derrame fuera....


-Oh...qué maravilloso...¿Y a ti de qué forma te gustaría,
papi?...


-Oh, niña...la verdad es que a mi me gusta de muchas
maneras...eso es lo delicioso del sexo y debes saberlo...


-Si...ya veo...pero entonces cómo podrías tener un orgasmo
para que yo lo vea de cerca?


-Pues..no sé...ya te dije lo que se necesita...


-Oh papito...yo haría todo lo que tú me pidieras con tal de
ver tu lechita....


-Mmmm...¿En serio lo harías, linda?


-Ay claro, papi...lo deseo tanto...


-Está bien...si cooperas y me prometes no decirle nada a
nadie lo haremos juntos...¿Qué opinas?


-Que está bien...y no se lo diré a nadie...


-Perfecto...entonces harás todo lo que yo te diga para que
tenga un orgasmo y puedas satisfacer tu curiosidad...estás de acuerdo?


-Si, papi...si....


-Bien, linda...anda acércate...ven aquí...


Me puse juntito a él sintiendo que mi respiración se agitaba
hasta el delirio.


-Ahora, Ilianita, te quitaré toda tu topita...necesito verte
sin nada para excitarme más...


-Ssi...



Mi padre comenzó a desnudarme hasta dejarme totalmente
desnuda. Vi que me observaba con deseo y su mirada lujuriosa recorría todo mi
cuerpo, poniendo especial atención en mi entrepierna lampiña, donde no había
indicios de vellosidad alguna. Creo que a él le gustó eso pues su pito adquirió
las dimensiones propias de un pene en completa erección, admirando en particular
la colorada cabeza inflamada que se abría paso debajo de los plieguecillos de su
funda protectora. Mi papi se despojó de la trusa y me tomó entre sus brazos,
apretando mi cuerpo contra el suyo. Yo sentí una serie de escalofríos
recorriendo toda mi piel y de inmediato se inundó mi conducto vulvar de un
líquido pegajoso. Mientras me mantenía apretujada contra él yo podía sentir su
verga caliente pegada a mi piel enardecida. Escuché cuando me dijo:


-Ilianita...quieres chuparla hasta que le salga la lechita?


-Ssi....si quiero...


-Bien...entonces siéntate sobre la cama y abre tu boquita lo
más que puedas para que te quepa adentro...


-Ssi...


Hice lo que me pedía y el se puso f
 

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Relato: Memorias Infantiles
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