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Relato: Putas adolescentes (III)


 


Relato: Putas adolescentes (III)

  

La cosa funcionaba viento en popa. El dinero comenzó a llgar a raudales, y
las niñas estaban encantadas conmigo. El problema era de esperar y no tardó en
llegar. Los padres de las niñas, preocupados, removían cielo y tierra, llegando
a publicar sus fotos en periódicos y demás. La cuestión es que estas eran
felices y, ya que es esto lo que se supone buscan en su hijos, si supieran que
lo eran no deberían hacer nada por acabar con esa felicidad.


-Hay que devolver las niñas a sus padres. Se estácomp`licando demasiado-me
dijo Raimundo. Obviamente, yo no estaba dispuesto a renunciar a aquella mina de
oro. Raimundo tenía varios clubs y muchas chicas, pero yo solo disponía de ellas
dos. Por otro lado, Mónica me empezaba a hacer más que tilín. Aquella criatura
angelical era algo sublime.


-Déjame unos días para arreglarlo.


-¿Tienes alguna idea?


-Algo se me ocurrirá.


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Volvía de la compra. Una camisa a cuadros azul y blanca, y unos simples
vaqueros era toda su indumentaria. No obstante, resultaba atractiva. Imposible
no hacerlo con semejante par de tetas, aunque mi tipo suele ser más joven.


-Hola-la abordé cuando se disponía a entrar en casa. En un primer momento, no
me reconoció a causa de las gafas oscuras y la gorra. Me gusta el riesgo y había
decidido hablar con ella allí mismo, pero me aseguré de que no me reconociera
ningún vecino.


Una expresión entre el asombro y la alarma afloró en su rostro cuando por fin
supo quien era.


-¡Hijo de. . . .


-¡Tsssssshhhh¡¿no quieres saber como está la niña?


Por un momento dudo, invitándome a pasar finalmente. Me había asegurado de
que su marido no estaba en casa previamente.


-¿Dónde está Gerardo?


-No te preocupes. Está fuera de la ciudad, interesándose por el paradero de
las niñas. Si estuviera aquí te mataría. -añadió con odio. Yo sonreí-Es posible
que yo misma lo haga, o llame a la policía.


-¿No quieres saber antes de las niñas’


-¿Dónde están?-su tono era ahora el de una madre angustiada, su mirada
suplicante.


-Están muy bien y son felices.


-No te creo.


Saqué un móvil y marque un número.


-¿Laura?Alguien quiere hablar contigo. -le pasé el teléfono, que tomo
nerviosa.


-¿Laura. . . cariño?


-Hola mamá¿cómo estais?


-Muy preocupados cielo. Papa y yo estamos buscando. También los padres de
Mónica. ¿Dónde estais?


A todo esto, me estaba comenzando a poner cachondo. La tela de su camisa
pugnaba por contener sus enormes tetas, tensionando los botones. Atraían mi
mirada como un poderoso imán. Ella se daba cuenta, pero no le importaba
demasiado. Su preocupación era otra en ese momento.


-Escucha mamá. . . Os quiero mucho y no quiero que padezcais, pero quierop
que entendais que de ninguna manera voy a volver a casa.


Su rostro reflejaba ahora su imcapacidad de entender.


-Soy muy feliz aquí. Estoy enamorada de Luis y lo quiero más que a nada en el
mundo. Eres mujer y debes entenderlo.


-Pero. . .


-No mamá, sin peros, por favor. -Su tono sonaba tierno, muy
convincente-Quieres mi felicidad¿no?


-Claro cariño. . .


-Entonces dejad de buscarme. Soy muy feliz con Luis y no quiero separarme de
él. Si me obligais, os odiaré siempre, y nunca estareis seguros de que vuelva,
pues me escaparé en cuanto pueda. Por favor, entiéndelo.


Asun lloraba, sus ojazos marrones inundaban aquela preciosa cara.


-Cariño, no sabes lo que dices. Escúchame, por favor. . .


-¡No¡-su voz sonó más enérgica, pero igualmente dulce. -Escúchame tú a mí. Se
que piensas que soy solo una niña que no sabe lo que hace, y seguramente sería
cierto hasta hace unos días. Pero no ahora mamá. Ahora soy una mujer enamorada,
y sabes que no hay nada que pueda causar mas dolor a una mujer enamorada que
separarla de su amor. Por favor, no insistas.


Habla con Luis. Es muy comprensivo y está dispuesta a permitir que vengas a
vernos, pero tú sola. Papá de momento no. Es difícil que él lo entienda. Ven y
hablaremos. tengo muchas ganas de verte.


-Está bién cariño-Aceptó tras unos momentos de duda-Dime¿cómo estás?¿comoes
bien?


-Muy bien mamá. No nos falta de nada, al contrario. Me gustaría que
estuvieras aquí con nosotras. te hecho mucho de menos. Por favor, no me hagas
escoger. Si he de hacerlo, mi ecisión está tomada. Pero me gustaría que no fuera
necesario.


-Vale, esta bien. . . ¿cómo está Mónica?¿Qué opina ella?Sus padres lo están
pasando muy mal.


-Ella está muy bien también. Quédate con ese teléfono y ve a ver a sus
padres. Quiere hablar con ellos. Llamaremos allí¿ok?


-Lo que tu digas cielo. . . ¿Ella también se ha buscado un novio?-añadió con
una mueca que pretendía ser una sonrisa en medio de las últimas lágrimas?


-Mamá, no lo has entendido. . . Mónica y yo, estamos enamoradas de Luis. . .
_casi se le ace el teléfono de las manos-Y yo estoy enamorada de ella también.


Bueno, creo que debes pensar. Espero que lo entiendas. Ahora voy a colgar.
Espero verte pronto. Un beso muy fuerte. Clic


-¡Laura. . . Laura. . . ¡!eres un mal nacido¡¿Qué estas haciendo con las
niñas?-me gritó.


-Sería aconsejable que no gritaras. No sería muy agradable quie los vecinos
supieran que estoy aquí.


-Está bien. -aceptó con la mirada gacha.


-No soy el monstruo que crees. A las niñas no les falta nada. Nunca les haría
danño.


-¿De verdad?


-Sabes que sí. Vamos, no llores más. Estás preciosa con los ojos brillantes y
la cara inundada en lágrimas, pero no me gusta verte sufrir.


Siempre con la cabeza gacha, intento reir, y una tímida sonrisa afloró en su
cara.


-¿De verdad piensas que estoy guapa?


-Por supuesto. Alargando la mano, desabrochéun botón de su camisa, dejando a
la vista su canalillo. Levantóla mirada, seria. -Tienes unas tetas preciosas.


-¿Qué es lo que quieres?


-De momento saca un par de cervezas. Nos ayudará a relajarnos y hablar más
comodamente.


Accedió. Cuando volvió con ellas, obsevé que no se había abrochado el botón.
Incluso me parecio que la llevaba un poco más abierta. Aquello marchaba bien.


 


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La conversación se fue haciendo distendida, sentados en el sofá, frente a
frente. Ella entendió que las niñas estaban bien, y que yo no buscaba su mal.
Mis miradas a sus tetas eran constantes y escaradas, y ella las aceptaba.
Alarguéuhna mano y agarré una teta, acariciándola, sobándola.


-¿Tardará mucho Gerardo?


-No volverá hasta mañana.


Nos fundimos en un apasionado morreo. Aunque mi atención en aquella casa se
había centrado en la niña, ciertamente aquellamujer me atraía poderosamente.


-Quiero hacer el amor en vuestra cama-Soy un hombre muy morboso, y me encanta
humilar a los maridos y novios de mis conquistas.


-Si vamos.


Tomándola en brazos, me dirigí allí, tumbándola en la cama. Desabroché su
camisa, sinquitársela no obstante. Fue la única prenda que le dejé. Sus tetas
eran preciosas. Algo relajadas por la acción de la gravedad con el paso de los
alños, pero muy bonitas.


-Cómeme la polla


-Sí, dámela. Lo deseo desde que te ví la primera vez. Saqué entonces mi
hermoso miembro de su prisión. Agarrándola, tiro de ella hacia atrás, dejando mi
capillo al aire.


-Que bonita.


Es cierto que lo es. Tiene una forma perfecta. No se girá ni a derecha ni
izquierda, ni arriba. Es totalmente recta y gruesa, formando un hermoso
champiñón la cabeza de mi capullo, bastante más gruesa aún. Las mujeres se
vuelven locas lamiéndolo, mamando de ella, y a mi me gusta complacerlas. Es una
polla muy grande, sin llegar a una monstruosidad(20 ctms). Es tontería aquello
de que el tamaño no importa. No se si será psicológico o que, pero cuando una
mujer ve una polla grande, se pone cachondísima!les encantan¡Cuánto más grandes
mejor. Auque las monstruosidades, por mucho que las exciten, tienen una
pega;pueden ser muy excitantes para ver, tocar, mamar y jugar con ellas. . .
pero excesivamente grandes que les cueste introducírselas, máxime si hablamos
analmente. En esto hay que aclarar algo;si es muy larga, entra mejor en el culo,
que no tiene tope. Si esmuy gruesa en el coño. En cualquier caso, no he conocido
aún mujer que lehaga ascos a una polla enorme.


Concluyendo, mis cojones son grandes, pero no tanto como mi polla en
proporción. Parece que eso les gusta y no me da problemas, ya que son capaces de
generar todo el semen que necesito. En definitiva, mi paquete es una delicia, a
juego con el resto de mi físico.


Asun mamaba muy bien.


-Ayúdate con las tetas. Hazme una cubana.


Era increíble la cara de vicio que ponía mientras me la hacía, mirándome a
los ojos.


-Te gustan mis tetas¿eh cabrón?No has parado de mirármelas desde el primer
día.


Sonreí.


-Me encantan. Y tú sabes que me encantan y te encanta que me encanten.


-Siiiiii. . . cabrón. Cuando me las mirabas con esa mirada tuya tan descarada
me ponías a cien!Cuanto he fantaseado con hacer esto¡


-¿Lo habías hecho antes con tu marido?


-¡Claro¡¿Qué te piensas?Y me la ha metido por el culo¿Qué dices?-preguntó
mirándome con una sonrisa desafiante, mientras aceleraba la velocidad del sube y
baja de sus tetas -¿Quieres meterme esta preciosidad en el culo?


-Claro que quiero. -


-¿Se la has metido a mi hija en el culo, cabrón?


Su mirada era la de una perra en celo, salida. Nada quedaba de la hace poco
preocupada madre.


-Sí, se la he metido. De un solo golpe, como ella misma pidió. Debió partirla
en dos, pero le encanta. La verdad es que la nbiña es un putón, pero veo que ha
tenido a quien salir.


Sin poder contenerme, estallé corriéndome en su cara, que la recibiócon una
expresión de gozo indescriptible, la boca abierta para recibir lo posible en
ella. Fue una corrida larga. Cuando acabe, su cara estaba embadurnada.
Recogiéndola con los dedos, la fue chupando mirándome a los ojos, hasta no
quedar una gota. Entonces se puso a mi altura y me besó.


-Quiero que sepas que esto si que no lo había hecho nunca. Era una fantasía
que tenías desde niña, perome daba asco. Siempre sabidoque en un momento de
morbo especial, con alguien que despertara todos mis instintos, lo haría, Y así
ha sido.


Era increíble aquella mujer.


-¿Nunca tragaste la de tu marido?


-Nunca-contestó besándomelos labios suavemente-¡Másquisiera él¡Insistió
bastante cuando éramos novios, pero nunca consentí. Lo amo, pero siempre he
sabido que no era ese hombre que podía despertar la "loba" en mí.


Su sonrisa viciosa, su mirada altiva, en su cabeza ligeramente inclinada
hacia atrás, su ondulada melena rojiza cayendo cual cascada sobre su espalda, ,
semitumbada sobre mi torso mientras me masturbaba con su mano, era increíble.
Tanto que me empalmé de nuevo inmediatamente.


-Ponte en pompa. Te voy a reventar el culo.


-Siiii. . . -aceptó colocándose a cuatro patas-Enséñame como reventaste a la
niña.


De un solo pollazo, se la metí hasta el fondo de sus entrañas. Esperaba un
grito desgarrador, perosolo me llegó un "Ah", ligeramente doloroso.


-Uuuff. . Ha sido duro


-Pues no parece que te haya dolido tanto_Contesté mientras procedía a
culearla con energía.


-Te dije que Gerardo me da habitualmente por el culo. También jugamos con
consoladores. Que no me haya querido tragar su yeta no quieredecir que nuestra
vida sexual fuera aburrida. Y no anda descalzo tampoco. Mi culo está
habituado¿cómo es el de la niña?


-Delicioso. Me encantó ver la sangre en mi polla la primera vez.


-Bestia-contestó con una sonrisa.


-¿Y el de Mónica?¿Se lo has roto también?


-Claro.


-¿Y que tal?


-Mejor todavía.


Culeo un poco al oír eso, como para metérsela más adentro. Estaba claro que
tenía una vena sádica o masoquista en algún lugar, más fácil la segunda, y me
proponía descubrirla.


Saqué la polla repentinamente, cuando noté que iba a correrme.


-¡Túmbate boca arriba¡¡Quiero correrme en tus tetas!


Obedeció inmediatamente, recibiendo con una sonrisa de satisfacción aquella
lluvia, rtestregándosela con ambas manos por sus tetas.


Una vez acabado, me tumbé junto a ella. Encendimos un cigarrillo cada uno.


-Quiero que me lleves contigo-pidió exhalando el humo, lamirada perdida en
algún punto del techo.


-¡¿Cómo?¡-Eso si que me había pillado de sorpresa.


-Quiero irme contigo y las niñas.


-¡Estás loca¡


-Si cariño!Loca por ti¡-contestó girándose para mirarme-¿Qué es loque te
extraña?Estás buenísimo, eres inteligente, vicioso, sabes follar como un
dios!Vamos¡Estás acostumbrado a que las mujeres caigan rendidas a tus pies¿te
extraña ahora que yo lo haga?


-No. . . no es eso-contesté confundido. Es que aquí. . . tienes tu vida¿De
que vivirás allí?-No se me ocurría momentáneamente otra excusa, estaba fuera de
juego.


-No lo se. De lo mismo que viven las niñas¿De que viven?


Preguntaba con autoridad, sabía lo que quería.


-¡Putas¡!Son putas¡-Contesté a la defensiva en un arrebato. No estaba
acostumbrada a verme custionada. Siempre trazaba mis planes con cuidadoe
improvisaba sobre la marcha, pero pocas veces me había visto sorprendido así.
-Trabajan en un club propiedad de un amigo, donde se prostituyen menores.


Si había esperado verla iracunda, o sorprendida al menos, me equivoqué. Dando
una calada al cigarrillo, su boca entreabierta, sus dientes brillantes, parecía
pensar.


-Y. . . ¿ganan mucho dinero?


Me relajé un poco, recostándomede nuevo.


-Mucho. Son dos máquinas de hacer dinero.


-Hijas de puta-sonrió-¡Con lo modositas que parecían¡


-¿Modositas?Deberías verlas motándoselo con varios hombres, oentre ellas. . .
son insaciables.


-Esta bien, hazme puta a mí también.


La miré no sorprendido, pero si dudoso.


-¿Estás segura de lo que pides?


Ahora, semiincorporada, se pegaba a mí y me retregaba sus enormes tetas.


-Nunca he estado tan segura de algo. Vamos. . . por favor. . . hazme una de
tus putas-pedía comouna gatita en celo, restregándos en mí y besando mis labios.


Mis dudas eran muchas¿Qué pensaría al ver a las niñas borrachas, fumando y
esnifando coca?


-Sabes que si acepto seré tu chulo-Ahora estaba cachondo de nuevo. -Que todo
el dinero será para mí.


-Tonto-dijo muy cariñosamente-No me interesa el dinero, quédatelo todo. Solo
quiero estar contigo. Por favor. . .


-Ok está bien. Pero antes hay que acabar lo empezado. Necesito quitarme de
encimalapresión. Que tu marido y la failia de mónica dejen de incordiar.


-Eso déjamelo a mí.


-Por otro lado. . . -añadí con malicia-necesitaría una prueba de buena fé.
Ver hasta donde llegarías por mí. Necesito ver como desprecias a tu marido
totalmente.


-Sonrió, incorporándoseen la cama y tomando su móvil. Marcó un número.


-¿Mario?Soy Asun. Estoy muy sola, deprimida-me guiñó un ojo, con una pícara
sonrisa. _gerardo está fuera, peleando con el tema de las niñas, y yo necesito a
alguien, no soporto esta soledad en estos momentos¿Podrías venir?Necesito hablar
con alguien de confianza. Ok. Te espero. Clik


Volvió a marcar.


-¿Gerardo?Estoy muy sola, no lo soporto. Te necesito aquí. . . si lo se, pero
necesito que vuelvas, , , ¿si?. . . gracias amor. . . ¿esta noche?Ok. . . Te
quuero. Clic


 


. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


 


Mario era un compañero de la oficina de Gerardo, alto y atractivo. A Asun no
se le escapaba esto, así como no se le escapaban que élla sus miradas, de deseo.
Gerardo también se daba cuenta, resultándole irritante, pues era muy celoso.
Asun nunca había pensado en nada con él, pero le halagaba saber que lo
provocaba, y le resultaban divertidos los celos de Gerardo.


El plan era que yo permaneciera escondido, lesobservara desde otra habitación
semicerrada lapuerta.


Cuando Mario llegó, Asun lo recibió vestida unicamente con lacamisa, unas
braguitas y ua sonrisa. Mario se quedó pasmado. Se trataba de un tipo alto y
fuerte, cuarentañero, con bigote y pelo algo rizado, pero corto. Recordaba de
alguna manera a Jorge Negrete o alguien así. Era un hombre guapo, vestido
impecablemente con traje y corbata. Si bien nunca habría llegado a nada real con
él, Asun ciertamente había fantaseado mucho mientras hacía el amor con su
marido, y aún a solas. Loque más le atraía de él era esa seguridad en si mismo
que proyectaba.


-!Vamos pasa, hace frio fuera-Le invitó, aceptando el dudoso.


Ya sentados en el sofá, Asún lehablaba muy melosamente.


-Asun. . . no se si hago bien estando aquí-él estaba bastante cortado. -


-¡Vamos tonto. . . ¿Me vas a dejar sola?


Asun acercaba mucho su cara a lña de él.


-¿No te gustan mis tetas. . . ?-preguntó desabrochándose sensualmente,
lentamente un botón, sus ojos fijos en los de él. su sonrisa invitante. Se
desabrochó otro más, y sacó una de sus grandes tetas con una mano.


-¿Vas a dejarla solita. . . no quieres darleun besito?.


Mario sucumbió finalmente, lanzándoseamamar aquella teta desesperadamente,
mientras con su ptra mano, le sobaba la otra como si en ello le fuera la vida.
En eso, sonó el móvil de este, que lo había dejado sobre la mesa. Asún lo tomó y
descolgó.


-¿Sí?. . . quien pregunta por él. . . !ah, eressu hijo¡(Asun sabía quwe era
separado, y que su hijo conocía la fama de conquistador desu padre, luego no
había problema. ). . . tu padre está ahora ocupado, pero pásate por aquí(le dio
la dirección). . . venga, te esperamos. . .


Debía estar cerca, pues no tardóno 15 minutos. Cuando llegó, toco al timbre
desde la calle y Asún le franqueó la entrada, dejando la puerta de casa abierta
para que pudiera entrar. Cuando llegó, el espectáculo que se encontró le dejó
pasmado. Sentada sobre las piernas de su padre, de frente a él con la camisa
abierta, le ofrecía sus maravillosas tetas de las que le mamaba con deleite,
mientras con ambas manos le sobaba el culo.


El chico era muy guapo, de unos 23 o 24 años.


-¡Vamos. . . ¡-le invitó-¿No te unes a la fiesta?


-Aquello se trtansformóen una orgía, en la que los gritos de Asun eran
exagerados. Mario y su hijo le instaban a no ser tan escándalosa, por los
vecionos, pero era precisamente lo que ella buscaba, que se enterasen todos de
lo que pasaba. .


Cuando llegó Gerardo, le alarmaron los gritos mientras abría la puerta.
Además, un vecino salió a recibirle.


-Oiga, ya está bien. Dígale a su mujer que se tranquilice, no podemos
dormir!Vaya una preocupación que tienen por la niña¡-diciendo esto cerró
indignado.


Cuando entró, se encontró un cuadro de películaporno;su mujer a cuatro patas,
recibiendo la poya del joven, mientras Mario frente a ella, se corría en su
cara, su boca abierta, su lengua fuera, ansiosa de recibir su yeta.


Gerardo no atinóa decir nada. Mientras Mario se quedaba blanco, sl chaval se
quedó parado.


-¡Termina. . . termina. . . ¡-exclamaba Asun culeando, mientras miraba a su
marido, la cara llena de leche que ella se relamía.


Fuéimposible. Aquello un momento antes duro como elacero, setornó blando sin
solución.


-Está bien, no te preocupes. Otro día lo acabamos-le consoló mientras,
devolviémndole la ropa y con un beso en los labios, los depedía.


Cuando quedaron a solas, empezóla batalla:Por momentos él parecía ir a
golpearla, y yo me preparaba para intervenir, perono llegaba la sangre al rio.
En todo momento, Asun mantuvo una postura de cinismo, sonriente. Ni siquiera se
limpióla corrida de Mario. Allí, de pie con las manos en jarras, la camisa
abierta, sus tetas al aire, permanecía desafiante.


-Eres un cornudo, quiero que te quede claro. Y otra cosa te voy a decir. Esta
tarde ha estado aquí Luis. . . si, si. Luis. Me ha follado y me ha vuelto loca
de placer. Me voy con él.


-¿Cómo?. . . -preguntó con una voz apenas perceptible.


-Lo que oyes. Me voy a trabajar de puta para él. Las niñas ya lo están
haciendo.


A Gerardo parecieron fallarle las piernas y busco donde sentarse.


-¿Qué locura es esta?


-Locura de amor. Estamos las res enamoradas de Luis, y no tienes nada que
hacer al respecto. Escucha lo que te digo. Las niñas estaran conmigo, o sea que
van a estar bien. Pórtate bien y podrás ver a laura. Dí una palabra de esto a la
policía, a la familia de Mónica o a alguien, y no no ves nunca más.
Desapareceremos de España¿Entendido?


Gerardo no contestaba, solo lloraba.


-¡Luis. . . ya puedes salir¡


Cuando aparecí, me miró iracundo me preparé para repeler un posible ataque.
Gerardo no era rival para mí, pero un padre rabioso puede ser peligroso.


-No se te ocurra hacer ninguna tontería-le previno Asun-Una sola gilipollez y
no vuelves a ver a la niña en tu vida. Ahora nos vamos. Es trabajo tuyo
tranquilizar a los padres de Mónica. Si continúa la presión. , tendremos que
largarnos fuera igualmente. Adios.


Dicho esto, nos abrazamos y dirigimos a la puerta. Ella vestida solo con las
braguitas y la camisa abierta, sus increíbles tetas meciéndose libres. No
leimoportaba salir así a la calle!Aquella mujer era increíble¡


-¡Asun. . . ¡-la llamó patéticamente desde el sillón hecho un mar de
lágrimas-Yo. . . te quiero. . . no te vayas. . . por favor. . .


Rompimos en carcajadas, saliendo por la puerta.


Continuará.


 

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Relato: Putas adolescentes (III)
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