webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Hermana


 


Relato: Hermana

  

Tenía yo 17 años cuando ocurrió lo que voy a narrarles.
Pido que entiendan que en ese momento lo que mas me importaba en la vida era
el sexo, y si bien no era virgen, pasaba casi todo el día pensando en
ponerla. Bueno, la cosa es que yo estaba muy caliente con mi hermana. Si,
entiendo que  no es algo del todo "normal", que no está bien que uno
ande pensando en cogerse a su propia familia, pero el hecho es que ella, con
19 años, tenía un increíble cuerpo de modelo, era una rubia alta y flaca que
impresionaba a cualquier hombre, y por que no, a mi también.



Además, debo
decir que ella estaba completamente  despreocupada por el hecho de que
como soy su hermano, ella no tiene ningún tipo de problema en pasar delante
mío en ropa interior o hasta en estar desnuda en la misma habitación que yo
siempre y cuando yo mire hacia otro lado. Pero yo me caliento y a menudo me
masturbo con su ropa interior cuando me quedo solo en casa, para aplacar las
ganas que tengo de cojermela.  Bueno, el problema en la familia comenzó
una vez que ella me encontró en su pieza, había entrado a la casa sin hacer
ruido, y me sorprendió hurgando en su cajón de la ropa interior, y oliendo
una de sus bombachas. La muy guacha le contó a nuestros padres y a mí se me
armó un lío tremendo en casa. Castigado por tiempo indefinido.



Obviamente con mi hermana en esos días ni nos hablábamos, ella se hacía la
ofendida por lo que yo había hecho, y yo masticaba la bronca de que me
hubiera delatado. Tal era la bronca que estaba decidido a contarles a mis
padres, para vengarme, lo que había visto entre su ropa interior: una buena
cantidad de droga. Sin duda era para consumo, pero era mucha, y no marihuana
o alguna de esas forradas, mi hermana se estaba metiendo bichos (extasis) y
esos los debía tener para alguna fiesta con sus amigos. Podía arruinarle la
vida con decírselo a mis padres, ellos nunca tolerarían semejante conducta
en su hija.


Aproveché que ese fin de semana nuestros padres se habían ido de viaje. Ese
viernes la alcahueta de mi hermana se estaba vistiendo para salir a bailar
con sus amigas. Estaba hermosa, con una minifalda roja muy provocativa,
medias de red y zapatos de taco alto y un top negro que dejaba ver su
ombligo y le marcaba las tetas. A pesar de que ya es grandecita como para
decidir como se viste, si mis padres estuvieran en casa no la hubieran
dejado salir así vestida por nada del mundo. Yo la miraba maquillarse, y
mientras sonreía pensando en el poder que tenía en mis manos y que aún no
había sacado a relucir, le pregunté haciéndome el idiota



—¿Vas a salir?


—Claro


—¿Y vas a llevar las pastillitas?


Se quedó seria un momento. Luego trató de hacer como que no sabía nada, pero
era una muy mala actriz


—¿Qué pastillitas?


—Las que guardabas en el cajón


Se puso pálida de pronto. Abrió el cajón donde las había dejado y no las
encontró. Claro, esa mañana, cuando ella no estaba en la casa, yo revisé su
habitación buscándolas, y ahora estaban guardadas en un escondite en el
sótano.


—¿Dónde están?


—Escondidas. hasta que vengan mamá y papá y yo se las muestre.



—No seas alcahuete, dámelas, por favor


—¿Cómo? ¿Alcahuete yo? ¿Alcahuete yo, decís? ¡Ah, no! ¿Te olvidás por qué
estoy castigado?


—Bueno, porque estabas metiéndote con mis bombachas, boludo, y yo soy tu
hermana. Así que dame las pastillas y dejáte de joder.



—¿Gratis? No.


—¿Qué querés?


Me acerqué a ella. No sabía como iba a reaccionar cuando le dijera eso, pero
me animé a decírselo. Total, ella ya sabía que yo estaba caliente con ella,
si ya me había visto oliendo sus bombachas.


—Quiero que cojamos.


La cachetada que me pegó todavía me está doliendo. Después del golpe salió
corriendo y se puso a llorar en la cocina. Yo podía escucharla, pero preferí
no achicarme, y me fuí a leer un diario deportivo a mi pieza. Al rato
apareció, con los ojos rojos pero ya sin llorar. Para mi sorpresa, me
preguntó


—¿Tenés forros?


No lo podía creer. lo había logrado, mi hermana había accedido a cojer
conmigo. tartamudeando le respondí que sí. me incorporé en la cama y me
autoconvencí de que debía recuperar el valor, había llegado hasta allí y las
cosas me habían resultado extremadamente fáciles, no era cuestión de dudar
ahora.


—Acercate


Me obedeció. Estaba de pie, enfrente mío, y su conchita estaba a unos 20cm
de mi cara. Solo me hacía falta desvestirla. le subí la mini y me encontré
con una bombachita negra, que rápidamente le bajé para poder verle la
concha. La muy puta la tenía completamente depilada, apenas un pequeño
mechoncito corto y rubio asomaba por encima de su tajo. Se la toqué un poco,
tímidamente, y luego terminé de desvestirla. Cuando la desnudé por completo
le chupé las tetas, que eran riquísimas, y pude tocarle el culo, el culo
desnudo de mi hermana, lo abrí y pude verle el agujero del orto, era
realmente hermoso poder inspeccionar su cuerpo así. me desvestí yo también y
entonces estando los dos de pie, desnudos, yo me acerqué a ella y le di un
beso en la boca, de lengua, largo y apasionado.


ella se recostó sobre mi cama y separó las piernas, agarró el forro que yo
había dejado sobre la mesa de luz y me lo puso en el pito, sus manos me
tocaban las bolas mientras lo hacía, y agarraban mi pija, masturbándome muy
suavemente. luego guió mi pija hacia su concha, y se la metió sin ninguna
dificultad, se ve que ella también tenía muchas ganas porque estaba
completamente mojada.





Se movía muy bien y no paraba de gemir, fue increíble,
acabamos enseguida, juntos. Después de eso le devolví las drogas, pero aún
así cojimos todo el fin de semana, estuvo bárbaro. Ahora ya no lo hacemos
más, yo ya estoy de novio con una hermosa chica y ya no ando tan caliente
como antes, pero cada tanto cuando nadie nos ve yo le toco un poco el culo a
mi hermanita, y se que vamos a volver a cojer algún día nuevamente.


 

Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 5
Media de votos: 6.60





Relato: Hermana
Leida: 5521veces
Tiempo de lectura: 4minuto/s

 





Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes
Foro porno
sexo
lesbianas
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados
porno
peliculas porno gratis
videos porno gratis
telatos porno incesto
porno español
travestis
peliculas porno
zoofilia
sexo gratis
sexo madrid
chat porno
webcams porno
fotos de culos
juegos porno
tarot
juegos
peliculas online
travestis