webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: En el asiento de atrás mientras mi marido conduce


 


Relato: En el asiento de atrás mientras mi marido conduce

  

Me llamo Eva. Tengo 28 años y soy una mujer realmente
ardiente. Me encantan los hombres, disfruto excitándolos y despertando en ellos
el deseo. No soy una calientapollas, ya que si pongo a un hombre cachondo me
gusta complacerle posteriormente. Creo que soy la mujer más afortunada del mundo
en lo que al sexo y a la relación de pareja se refiere.


Me explico: como cualquier mujer de verdad tengo la cabeza
llena de fantasías de lo más morbosas y viciosas. Las mismas que casi todas las
mujeres tenemos y que casi ninguna se atreve a confesar a su pareja. Pero ahí
radica precisamente mi suerte. Mi pareja y yo tenemos exactamente las mismas
fantasías.


Lo descubrimos meses después de estar juntos, durante una
noche de juerga  en la que nos pusimos hasta arriba de coca, ya sabéis, la droga
de la verdad. Te desinhibes y parece que puedes contar cualquier cosa como lo
más normal del mundo. Bueno, al grano. A mí pareja le encantaba fantasear con la
idea de que yo me lo hiciera con sus amigos -siempre con su complicidad- pero a
menudo la fantasía pasaba porque esos amigos no se enteraran de que él estaba al
tanto de todo. A partir de aquel momento empezamos a follar como locos, mientras
él me relataba su última fantasía mientras echábamos un polvo.


Me pedía que me imaginara poniendo cachondo a mengano o a
fulano, follando con ellos a escondidas en un baño, enseñándoles el coño en un
bar. Yo me ponía como loca. En una ocasión, tras una noche de juerga con amigos
hicimos el reparto de cada uno en nuestro coche. Yo había estado de lo más
cachonda durante toda la noche y me tocó sentarme sobre las piernas de uno de
los chicos en el asiento de atrás de nuestro coche, mientras el que hoy es mi
marido conducía.


Al chico se le puso dura y a mí me excitó, pero la prudencia
impidió que ocurriera nada de lo que me pudiera arrepentir. Sin embargo, al
llegar a casa le conté lo sucedido a mi marido y aquello lo puso como una moto.
Fantaseamos sobre aquello durante largo tiempo, hasta que agotamos la fantasía y
pasamos a otra. Sin embargo, un año más tarde ocurrió lo inevitable: que una de
nuestras fantasías fuera más allá. Ocurrió durante las vacaciones de verano.
Coincidimos tres parejas amigas en un hotel de playa durante un fin de semana.
Salimos de juerga, copas, baile, coca y final en la playa para bañarnos desnudos
a la luz de la luna. Un juego excitante pero sin mayores consecuencias. De
vuelta de la playa nos metimos todos en el Twingo alquilado. Mi marido conducía
y yo tenía que sentarme en el asiento trasero sobre el regazo de su mejor amigo.
Antes de entrar crucé una mirada vidriosa por el alcohol pero de clara
complicidad con mi marido. Su amigo me había estado observando con deseo, aunque
con cautela, toda la noche. Y yo por fin di un paso más.


Contando con la supuesta aprobación en la mirada de mi marido
me subí al coche con mi pequeño vestido de verano, ajustado y cortísimo, y sin
bragas. Esto último sólo lo sabía yo. El resto de los chicos vestían
exclusivamente sus calzoncillos. Nos pusimos en marcha por un camino de tierra
que conducía desde la playa hasta la carretera, con la música a tope y la
oscuridad más absoluta. Yo iba sentada sobre las piernas de Sergio con el cuerpo
hacia delante, haciéndole mimos a mi marido y besándole la oreja. El camino
estaba lleno de baches y en uno de estos mi cuerpo quedó completamente encajado
sobre el de Sergio. Todos cantaban al ritmo de la canción del verano que sonaba
en la radio pero hubo algo que a mí me obligó a guardar silencio. Teníamos cerca
de media hora hasta el hotel y la polla de Sergio se había endurecido de una
forma escandalosa. Noté que se sentía violento, pero no se atrevía a hacer un
sólo movimiento. Se había puesto cachondo involuntariamente. Para mí, la
sensación de excitación fue incontrolable, y además yo sabía que no llevaba nada
bajo el vestido.


Comencé a mojarme inmediatamente pero tampoco me atreví a
hacer un solo movimiento. Yo seguía inclinada hacia delante y empezaba a sobar
los hombros de mi marido con fruición y a besarle el cuello. El notó enseguida
que algo estaba ocurriendo y se limitó a decir: "ponlo a cien, diviértete, pero
no te pases". ¿Qué significaba aquello? Yo tenía que sacar mis propias
conclusiones. Sin dejar de acariciar el cuello de mi marido terminé de
acomodarme lo más disimuladamente posible. Miraba al resto de los amigos y todos
parecían estar absortos cantando excepto la novia de Sergio, que se había
dormido a su lado. Es decir, tenía vía libre. Saqué valor de mi propia
excitación y haciendo ligeros y discretos movimientos logré que la polla de
Sergio quedara perfectamente encajada entre mis piernas, abrazada por mis nalgas
y mi coño con el único impedimento de la tela de sus calzoncillos, que se habían
empapado con mis flujos. Sergio empezó a percatarse de que yo era consciente de
la situación y la estaba aprovechando, y tuvo el valor de hacer el también sus
discretos movimientos para colocarse de la manera más cómoda posible.
Entretanto, yo continuaba sobando a mi marido cada vez más intensamente y él se
volvió ligeramente para pedirme por favor que le contara qué estaba ocurriendo.
Se lo resumí como pude, ocultándole el detalle de que no llevaba bragas. Es
decir, él era consciente de todo excepto del hecho de que mi coño estaba en
contacto directo con el calzoncillo de su amigo.


Miré hacia el calzoncillo de mi marido y la polla estaba a
punto de salírsele. Le pregunté que si quería que continuara, y me dijo que si
me gustaba que siguiera adelante, pero que por supuesto ya sabía dónde estaba el
límite. Habíamos hablado de llevar a cabo fantasías en más de una ocasión y yo
sabía que el supuesto límite estaba justo antes de la penetración, eso era tabú
y exclusivo de nuestra relación. Yo le dije que por supuesto, que no estaba
loca... pero en aquel momento sí que lo estaba. A todas estas Sergio se movía ya
con más descaro y había posado sus manos en mi trasero. Luego
se aventuró a levantar mi vestidito y fue ése el momento en que se dió cuenta de
que no llevaba nada debajo y de que lo que había empapado sus calzoncillos no
era mi bañador mojado... Ya no había nada que ocultar. Si ya la tenía grande y
durísima, esto hizo que creciera aún más y que empezara a sentir espasmos dado
que no podía mover sus caderas. Empezó a sobarme el culo y yo, ya incontralada,
metí mis manos por debajo de mi vestido y empecé a sobarle la polla.


Al principio por encima de la tela, pero
inmediatamente busqué la abertura del calzoncillo y se la saqué. Creo que no he
estado más excitada en mi vida. Me di cuenta de que mi marido reclamaba mi
atención y llevé mi mano izquierda otra vez a su cuello. Empecé a practicar en
su cuello con una mano los mismos movimientos que estaba efectuando sobre la
polla de Sergio con la otra. Mi marido sabía lo que estaba ocurriendo, de hecho
él se estaba tocando la polla con su mano izquierda y sólo me dijo: "No te
pases, ya sabes hata dónde puedes llegar". Mi respuesta fue la misma de antes:
tranquilo, no estoy loca. La polla de Sergio era enorme. Había soñado con ella
en más de una ocasión ayudada por las fantasías de mi marido, pero creo que no
me la había imaginado tan grande. No soy de esas mujeres que prestan importancia
al tamaño de las pollas pero en aquella ocasión no me quedaba más remedio que
hacerlo. Fundamentalmente por lo que ya pueden imaginar. Yo ya había decidido
metérmela, pero sobresalía tanto por delante de mi coño y estaba tan hinchada
que no sabía cómo arreglármelas para poder llevarla al interior de mi coño sin
tener que levantarme descaradamente arriesgándome a que alguien se diera cuenta
de lo que ocurría en aquel rincón del coche.


Sergio se percató de mis intenciones y se
hizo para atrás cuanto pudo. Yo me incliné más incluso sobre mi marido hasta el
extremo de que pude tocarle su polla con mi mano izquierda. En el momento en que
metí mi mano bajo su calzoncillo para tocarla directamente y de oir un suave
gemido de mi marido Sergio hizo un movimiento brusco y logró colocar su polla en
la entrada de mi coño. Justo en ese momento me incorporé hacia atrás y sentí
como aquella enorme polla se deslizaba suavemente por mi interior.


La penetración no es mi ejercicio sexual
favorito, pero aquella situación estaba marcando un antes y un después en mi
vida sexual. No pude reprimir un gritito por lo que mi me preguntó si me estaba
corriendo, pensando que sólo estaba jugando a los roces. Sin embargo, me conoce
lo suficiente para saber cómo respondo a los estímulos y me preguntó: "¿No te lo
estarás follando?". Yo tardé un poco en poder hablar y lo negué como siempre:
¿Te crees que estoy loca?. Pero él no era tonto, de manera que me dijo que lo
disfrutara pero que disimulara para que no se diera cuenta nadie. Y añadió un
lacónico "ya hablaremos", al mismo tiempo que continuó tocándose la polla, ahora
ya con descaro y fuera del calzoncillo. En aquel momento ya se habían dormido
todos los pasajeros excepto nosotros tres. Sergio, sin embargo, creo que
continuaba ignorando que mi marido estaba al tanto de todo pues estaba en las
nubes con los ojos cerrados. Una vez que comprobó que todos dormían llevó las
manos a mis tetas y palpó los pezones durísimos y que tantas veces había mirado
con deseo y, estoy segura, tantos celos habían provocado en multitud de
ocasiones en su novia. Ya sabéis que las mujeres odian a las chicas que tenemos
pezones muy pronunciados, pues sabido es que es una de las imágenes que más
cachondo pone a cualquier hombre.


Apretándome los pezones Sergio empezó a
mover ligeramente las caderas, al tiempo que yo hacía lo mismo encima de él
mientras con una mano me acariciaba el clítoris y con la otra jugueteaba con la
boca de mi marido, que no hacía más que chuparme los dedos del mismo modo que yo
le chupaba a él la polla. Sergio no pudo aguantar más y empezó a tener espasmos
dentro de mí. Yo me recliné hacia delante y le cogí la polla a mi marido. Ambos
se corrieron simultáneamente. A continuación lo hice yo, y ya no me corté nada.
Cabalgué sobre Sergio y sobé con fuerza la polla de mi marido y su cuello. En
aquel momento ya llevaba todo mi vestido abierto por delante con las tetas
fuera. Estábamos a punto de llegar al hotel y me abroché el vestido pero en ese
momento se despertó la novia de Sergio y no pude hacer el movimiento para
sacarme la polla que llevaba en mi coño.


Mi marido paró el coche en el parking,
abrió la puerta y se bajó para permitir que bajáramos los pasajeros del asiento
trasero. En ese momento, y ya con todos esperando salir del coche me incorporé
lentamente, sabiendo que mi marido se daba cuenta de la situación y que según me
iba levantando me iba sacando de mi coñito aquella enorme polla, aún dura, sin
que la ingénua de la novia de Sergio se diera cuenta de que el semen de su novio
estaba resbalando por mis muslos. Sergio hizo lo que pudo para guardársela
tapándose con una toalla, seguramente pensando lo mismo de mi marido que yo de
su novia. Según puse un pie fuera del coche, sujetándome la falda para que la
novia de mi reciente amante no se diera cuenta de mi desnudez, no pude evitar
lanzar un pequeño gemido de placer al notar mi coño y mis piernas empapadas y el
vacío de mi coñíto. La novia de Sergio preguntó: "¿te has hecho daño?".


 

Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 47
Media de votos: 9.11





Relato: En el asiento de atrás mientras mi marido conduce
Leida: 36221veces
Tiempo de lectura: 7minuto/s

 





Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes
Foro porno
sexo
lesbianas
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados
porno
peliculas porno gratis
videos porno gratis
telatos porno incesto
porno español
porno español
travestis
peliculas porno
zoofilia
sexo gratis
escorts
sexo madrid
chat porno
webcams porno
fotos de culos
juegos porno
tarot
juegos
peliculas online
travestis