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Relato: Vacaciones en el campo


 


Relato: Vacaciones en el campo

  

POR AMATEUR



Prólogo: mi nombre es Roberto,
tengo 17 años, mido 1,72m. y de complexión normal, dicen
que estoy muy enmadrado, disfruto estando con mi madre, ella es amena,
cariñosa y muy inteligente, tiene 38 años es rubia natural,
mide 1,67m. y muchas veces observo cómo los hombres se voltean cuando
ella pasa silbando con admiración, su anatomía es perfecta,
sus tetas son redonditas ni grandes ni pequeñas, tienen el tamaño
justo, la cintura es estrechita, sus caderas y culo son como un ánfora
Griega seguido de unas piernas divinas, largas y muy torneadas, como antes
decía soy feliz estando con mi madre no obstante me encantan las
chicas y tengo bastante fama de ligón.



La historia que a continuación
voy a relatar se remonta a las vacaciones estivales del año 2000,
meses de Julio y Agosto.



Somos naturales de Santander y mi
padre es ingeniero naval, a mediados de junio recibió orden de desplazarse
a Japón debido a unos problemas que habían surgido en un
barco y calculaba su estancia en unos dos meses aproximadamente, mamá
entonces me propuso pasar esos dos meses en la casa de campo de los abuelos
(Padres de mamá) Los padres de mamá tienen una gran finca
a 80 Km. hacia el interior con una casa rural bastante grande y de construcción
muy antigua, en la finca se cría ganado de todo tipo y en especial
unas 50 cabezas de caballo español muy cotizados en el mercado.
Como a mí me encanta montar a caballo acepté de inmediato
y el día 3 de julio los dos nos dirigimos a casa de los abuelos
como se nos ocurrió presentarnos por sorpresa, la sorpresa mayúscula
la recibimos nosotros, el abuelo tenía toda la casa en obras y sólo
tenía disponible una habitación situada en la planta baja,
esta era una habitación muy grande con baño incluido y disponía
de una gran cama, mama no se amilanó y me dijo...



En esa cama tenemos sitio más
que sobrado ¿No te parece?



Yo me quedé muy preocupado
pues en ese tiempo hacía mas pajas que un mono pero...



- Seguro que sí mamá,
si a ti no te importa por mí de acuerdo. - Los abuelos satisfechos
por que se solucionó el problema y todos contentos (Menos yo, de
saberlo no voy) Ver a mi madre en bragas y sujetador no era novedad alguna,
en casa sobre todo en verano, andar en paños menores era lo más
natural del mundo, jamás vi a mamá como un objeto sexual,
creo que no la veía ni como mujer, sencillamente para mí
era mi madre, lo que desencadenó los acontecimientos que a continuación
se relatan sencillamente fue una acumulación de circunstancias.



Los primeros días de nuestra
estancia en la finca fueron de lo más normal, nos levantábamos
bastante temprano, montábamos a caballo y nos dirigíamos
a un paraje muy solitario por el cual discurría un riachuelo, había
una zona de arbolado bastante tupida y el río tenía un ensanche
bastante pronunciado el cual permitía bañarse con comodidad
y entre baños de agua y baños de sol pasábamos el
día de la forma más placentera. Todo empezó a cambiar
una tarde cuando regresábamos a casa, en lugar de la finca escuchamos
un relincho tremendo, con mucha curiosidad nos dirigimos hacia allí
y entre unos árboles nos topamos con un semental dando vueltas alrededor
de una yegua, olfateándola y tratando de montarla, la yegua relinchaba
y le largaba mordiscos pero no se alejaba de él, en un momento dado
y muy fieramente el semental le largó un par de coces e inmediatamente
se montó sobre ella, de sus ingles empezó a brotar una especie
de manguera de unos 60 centímetros de color negro brillante la cual
empezó cimbrear sobre la vagina de la yegua, de pronto esa manguera
comenzó a penetrar en la hembra, ella estaba totalmente sumisa y
resoplaba suavemente, yo estaba empalmado al igual que el semental pero
mi sorpresa fue cuando me fijé en mi madre, se había olvidado
de que yo estaba presente, se había sacado un pecho y se lo masajeaba
suavemente con una mano mientras que con la otra trataba de masajearse
su vagina sobre el pantalón de montar, estaba roja como una amapola
y sus ojos no se apartaban ni un milímetro del pollón del
semental hasta que éste en un gran relincho descargó todo
su semen en el interior de la yegua, entonces reaccionó y un poco
avergonzada ocultó rápidamente su pecho y sin decir palabra
nos dirigimos a casa, en cuanto llegamos ella me ordenó guardar
los caballos y se dirigió rápidamente a casa, yo tenía
unas ganas locas de cascarme una paja y en cuanto dejé los caballos
en la cuadra me dirigí a la parte trasera de la casa con la intención
de satisfacerme lo antes posible, estaba absorto en esa encomiable labor
cuando escuché un ligero gemido, sin premeditación me había
situado justo al lado de una pequeña ventana que tenía el
baño de la habitación de la planta baja, ésta estaba
ligeramente abierta y con mucho cuidado atisbé hacía el interior
y lo que vi me dejó de piedra, mamá estaba sentada al borde
de la bañera totalmente desnuda y con las piernas abiertas al máximo,
con una mano se masajeaba las tetas y se pellizcaba los pezones estos estaban
totalmente erectos, eran como dedales, su otra mano estaba sobre su chocho
con dos o tres dedos metidos en el interior que entraban y salían
a una velocidad fantástica, yo que tenía mi polla en la mano
al ver aquello empecé a sacudirla a la misma velocidad en que ella
metía y sacaba sus dedos, nos corrimos los dos al mismo tiempo y
yo no pude evitar un profundo gemido, salí corriendo con temor a
que ella me descubriera, cuando doblaba la esquina me pareció que
había abierto la ventana, no sé si me vio o no, si me vio
no demostró nada en absoluto su actitud hacia a mí era de
lo más normal, no obstante al otro día en el río la
noté más cariñosa, juguetona y pegadiza. Estando en
medio del río intentó meterme la cabeza bajo el agua y yo
al tratar de librarme la cogí de las tetas, ella ni se inmutó
entonces yo me hice más osado y la abracé fuertemente contra
mí, mi polla reaccionó de inmediato aún estando bajo
el agua, ella la notó y siguió sin inmutarse, ya fuera del
agua jugamos a cogernos y correr, cada vez que nos cogíamos nos
refregábamos mutuamente, yo ya no veía a mi madre ya sólo
veía a una mujer muy apetecible que me estaba volviendo loco, en
una de las veces que la cogí la elevé sobre mí y al
bajarla la fui refregando totalmente contra mi cuerpo, ella se dejaba hacer
y parecía disfrutarlo, al dejarla sobre el suelo intencionadamente
la cogí de las tetas, ella pareció dudar un momento y mirándome
fijamente a los ojos me apartó las manos suavemente y ahí
terminaron los juegos. Yo ya no pensaba en nada y en mi cabeza había
una idea fija ¡Tenía que follarme aquella mujer! Esa noche
me acosté en pelotas y estuve pendiente de la llegada de mi madre,
al salir del baño e ir a apagar la luz por el contraste de claridad
se le transparentó el camisón y bajo él no tenía
nada puesto, eso me dio una idea, esperé como una hora mas o menos
esperando se quedara bien dormida, cuando supuse que lo estaba muy despacio
me fui aproximando a ella, cuando la toqué estaba de espaldas a
mí y tenía el camisón subido hasta la cintura, pasé
mi mano por su culo muy suavemente y ella ni se movió, me pegué
totalmente a ella, la noche estaba fresquita, ella al notar el calocillo
se refregó un poquito contra mí y siguió durmiendo,
muy despacio pasé mi brazo sobre ella y con mi mano abarqué
una de sus tetas e inmediatamente se le puso el pezón de punta,
dejé mi mano quietecita aprisionando el pezón entre mis dedos
pulgar e índice. Mi polla estaba como un poste de teléfono
y sin poder remediarlo empecé a frotarla suavemente por su culo
y a mi cabeza llegaban las imágenes del semental refregando su pollón
por el culo de la yegua, mama seguía durmiendo, me deslicé
un poquito hacia abajo en la cama buscando la inclinación adecuada
y la cabeza de mi polla se apoyó en sus labios vaginales, mama entre
sueños emitió un ligero gemido y echó su culo más
hacia atrás, empujé mis caderas hacia ella y la cabeza de
mi polla inició la penetración en su vagina, la tenía
totalmente empapada con sus jugos por lo cual la penetración fue
suavísima, en cuanto tuve la cabeza dentro me quedé quietecito
tratando de no despertarla, ella seguía con su respiración
acompasada, empujé un poquito más y mi polla fue penetrando
del todo, inicié entonces un ligerísimo movimiento de mete
y saca y ella empezó a gemir, de pronto...



¡Jo Fernando! Sigue mi amor,
me estas matando de gusto cariño.



Fernando es mi padre y entre sueños
ella lo confundió, despertó sobresaltada...



¡¡¡Roberto!!!
Pero... ¿Qué estas haciendo? Soy tu madre.



Yo la tenía bien sujeta y
no le permití que se soltara y empecé a follarla a más
profundidad...



Lo siento mamá, ya no podía
más, llevas tres días poniéndome a mil y hoy no he
podido soportarlo, imagínate que soy papá y disfruta de estos
momentos, estás deliciosa, tu coño está ardiendo y
tus tetas piden a gritos que las manosee.



Mamá entonces empezó
a dar embestidas salvajes con su culo, gemía desesperadamente y
para que no escucharan los abuelos mordía la almohada con desesperación,
los dos tuvimos un orgasmo simultáneo que nos transportó
al séptimo cielo, sin quitársela los dos nos quedamos dormidos
profundamente. Me desperté más tarde de lo habitual, mamá
ya no estaba en cama, me di una ducha y me dirigí a la cocina muy
desconcertado y sobre todo preocupado, ella al verme me dirigió
una dulce sonrisa y me dijo...



¿Qué pasa cariño?
¿No tienes pensado ir hoy al río?



Pues claro que sí mamá.



Venga, entonces desayuna, tengo
la comida hecha y pasaremos allí el día ¿Te parece?



A toda velocidad desayuné
y preparé los caballos, montamos y en cuanto llegamos a nuestro
paraje particular mamá saltó del caballo y empezó
a desnudarse quedando sólo con la braguita del bikini, yo me quedé
bobo mirando sus tetas y ella dice...



Qué pasa ¿Es que nunca
viste unas tetas?



Mamá eso es una provocación,
eso no se le hace a un hijo.



Mamá lanzó una carcajada
y se metió al río, yo me desnudé a toda velocidad
y en pelotas total también me metí en el río y me
fui tras ella, ella se reía y me esquivaba hasta que en un descuido
conseguí cogerla, la abracé tiernamente y la besé
en la boca, ella aceptó mi beso y la abrió dándome
su lengua, nos exploramos mutuamente y mi polla empezó a reaccionar
bajo el agua, ella la notó y al fijarse que no tenía nada
puesto exclamó...



¡¡¡Ah guarrillo!!!
¡Conque esas tenemos eh!



Se soltó de mí, salió
del agua a toda velocidad y echó a correr por el campo riéndose
como una loca. Veía a mamá como a la mujer más feliz
del mundo. Salí detrás de ella, la cogí y volvimos
a besarnos, la recosté sobre la hierba acariciando todo su cuerpo,
sus tetas se habían puesto duras como piedras, sus pezones estaban
a mil, chupar de ellos fue una verdadera delicia, fui acariciando todo
su cuerpo hasta llegar a los pies, tenía unos pies preciosos, pequeñitos
con unos dedos largos, derechos y muy finos, cogí sus pies y uno
a uno fui chupando sus deditos, ella se retorcía de puro placer
mientras me llamaba cochino, mi boca fue subiendo por sus piernas muy lentamente
saboreando la dulzura de su piel, mientras mis manos acariciaban sus caderas,
su culo, su chochito sobre la tela del bikini. Fui besando y lamiendo sus
muslos por la cara interna mientras bajaba su bikini y en cuanto mi boca
iba a entrar en contacto con su vagina trató de impedírmelo
( ¡Era increíble! Nunca nadie le había mamado el coño)
Con mucho cariño aparté sus manos y deposité mis labios
sobre su vagina, suavemente comencé a deslizar mi lengua por toda
su rajita, levanté sus piernas y las coloqué sobre mis hombros
quedando su coño y culo a mi total disposición, abrí
sus labios vaginales y mi lengua penetró en su hoyito todo lo que
daba de sí deslicé una mano bajo su culito y suavemente acariciaba
su otro hoyito, con la otra mano excitaba su clítoris, era tal el
cúmulo de sensaciones que ella sentía que de repente empezó
a gritar y a correrse de una forma desaforada. Yo estaba loco por follármela,
me coloqué sobre ella, apunté mi pene en la entrada de su
vagina y de un empellón se lo colé hasta el fondo, a pesar
de estar muy mojada ella dio un grito (Mi pene mide 22 cm.) Pero enseguida
se repuso, inició un movimiento de caderas enloquecedor, mi polla
se deslizaba en su interior suave y dulcemente, empezó a entrarme
una especie de electricidad por mi espina dorsal, enterré mi polla
hasta su mismísimo útero y descargué un gran chorro
de semen espeso y ardiendo lo cual a ella hizo que se corriera de una forma
salvaje, mi polla seguía en pie de guerra le di la vuelta la puse
a cuatro patas y esparcí sus fluidos vaginales mezclados con mi
semen que brotaban de su vagina sobre el agujero de su ano, apoyé
la cabeza de mi pene en su agujerito y ahí sí que por todos
los medios trató de impedírmelo, yo estaba ciego, la tenía
muy bien cogida de las caderas y bruscamente empujé y penetró
la mitad de mi polla en su interior, ella empezó a gritar y a llorar
que le dolía mucho, me quedé quieto, acaricié dulcemente
su espalda y su culito, bajé mi mano derecha a su chochito e inicié
una caricia suave sobre toda su rajita excitando constantemente el clítoris
que reaccionó rápidamente poniéndose duro como una
piedra, ella comenzó a relajarse y disfrutar de las nuevas sensaciones
(Había desvirgado a mi mama) Probé a introducir un poquito
más mi polla en su ano y esta empezó a deslizarse suavemente,
mamá se había relajado totalmente y disfrutaba a tope...



Sigue cariño mío,
rómpele el culo a mamá mi amor, jamás en mi vida supe
qué era el placer de verdad, párteme en dos cielo mío.



Parecía que deliraba, pero
no era más que el placer tan tremendo que estaba sintiendo, yo ya
no podía más y empecé a soltar chorros de espeso semen
en el interior de su ano, ella al sentirlo dio un gran grito, empezó
a convulsionarse y de su vagina salió un chorro de flujo, tuvo una
corrida total, en principio creí que se había meado pero
cuando vi mi mano quedé asombrado, era un líquido semi transparente
y espeso parecido al semen. Fue tan intenso el placer que se desmayó.
La recosté sobre la hierba y yo detrás de ella pues mi polla
seguía en su interior y además no me apetecía nada
quitarla. Cuando se despertó echó la mano al culo y sólo
dijo...



¡Cabrón me lo has roto!
Pero me hiciste la mujer más feliz del mundo.



Se giró hacia mí y
me besó dulcemente.



Cariño ¿qué
te parece si nos damos un baño y comemos?



Lo que tu digas mamá ¿Me
dejas que te lave?



Puedes hacer conmigo todo lo que
tu quieras, soy tu esclava mi amor



Nos fuimos al agua y con mi mano
primero lavé su culito, todavía lo tenía dilatado
y se veía algo irritado ( Por uno o dos días no podría
volver a metérsela) Luego seguí con su coñito, lo
tenía todo pringado de flujos y semen, dulcemente se lo lavé
y ella empezó a retorcerse de nuevo...



Cariño si no dejas de tocarme
por ahí no vamos a poder comer.



Hice caso de su advertencia debido
a que tenía un hambre espantosa, salimos del agua, mamá extendió
un mantel sobre la fresca hierba, puso la comida y los dos comimos con
verdadero apetito, al terminar de comer yo estaba derrengado y me quedé
dormido, desperté con una sensación extraña, era tan
placentera que simulé seguir dormido, mamá estaba sentada
a la altura de mis caderas y acariciaba mi pito suavemente, subía
y bajaba la piel muy despacito, de pronto bajó totalmente la piel
dejando el prepucio totalmente al descubierto, como hipnotizada bajó
la cabeza, abrió la boca y se lo engulló totalmente, empezó
a bajar ya subir muy despacio su cabeza mientras sus labios apretaban totalmente
el tronco de mi polla mientras con la lengua apretaba el prepucio contra
su paladar, el placer que sentía era inaudito y sin poder evitarlo
empecé a descargar lechazos directamente en su garganta y ella sin
inmutarse se los tragó casi totalmente para admiración mía,
jamás pensé que ella fuera capaz de hacer algo semejante.
Era ya muy tarde, nos preparamos, montamos a caballo y regresamos a casa,
desde esa mamá y yo seguimos inseparables, somos madre e hijo y
somos los amantes más queridos. Cuando regresó papá
del Japón, mamá le dio un recibimiento en toda regla y se
pasaron casi toda la noche follando, a los OCHO meses mamá tuvo
una niña preciosa y papá siempre pensó que era su
HIJA



FIN



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Relato: Vacaciones en el campo
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